Por más esfuerzos que hacen autoridades y organismos privados de Aguascalientes para reducir el consumo de enervantes sólo algunos adictos buscan modificar su actitud de vida, considerándose que miles no aceptan algún tipo de ayuda y otros tantos se inician a temprana edad en el uso de los narcóticos.

Mientras no se combata el problema de raíz, que es el traslado y venta al menudeo de los alcaloides, todo lo que se haga son simples paliativos, que sirven únicamente para las estadísticas, pero no como una medida que permita aminorar y en su caso eliminar este problema, que crece de manera paralela al nivel poblacional.

Son varios los factores que influyen para que se registre este aprieto social, por lo que señalar uno o dos como los responsables de que suceda es limitar la solución, cuando lo importante es que se acepte que en la calle se vende y compra las drogas y por lo mismo es en donde hay que atacar.

Mientras se llega ese día, en que los tres niveles de gobierno admitan la parte que les corresponde en esta lucha, seguirá la atención en el Centro de Atención para la Rehabilitación de Adicciones (CAPRA), que a decir de la médica siquiatra del servicio de desintoxicación, Alejandra Victoria García, se atiende a más de 600 personas, de los cuales alrededor de 200 son personas que asisten por primera vez pero que tienen varios años de ser consumidores de drogas y alcohol.

Acuden porque registran complicaciones mentales o físicas, además de trastornos de ansiedad o depresivas y en su mayoría lo hacen acompañados por un familiar o un amigo, quienes tratan de sacarlos de ese túnel en el que por sí mismos difícilmente podrán salir.

Lo más lamentable es que entre los grupos de edad que acoge CAPRA hay quienes tienen entre 17 y 20 años, edades en que revuelven alcohol y “cristal”, una combinación letal que luego los lleva a “probar” con cocaína, marihuana y tabaco, para que en poco tiempo sean presa de problemas cerebrales.

Entre los servicios que ofrece el Hospital de Psiquiatría “Dr. Gustavo León Mójica” es desintoxicación y tratamiento y cuando se observa que un paciente está muy enfermo se le traslada a otros hospitales, sea al Tercer Milenio o Miguel Hidalgo, en que han logrado su recuperación ya que en lo va del presente año no se ha tenido un fallecimiento por esa razón.

En el Centro de Atención para la Rehabilitación de Adicciones se atiende un promedio mensual de 50 personas, de las que el 80% son hombres y 20% mujeres, no obstante lo preocupante es que la reincidencia es muy elevada, que es el caso de los alcohólicos regresan seis o siete veces en un año, en tanto que en el caso de drogas lo hacen cuatro veces en el mismo lapso.

La mayoría de los asuntos registran deterioros epistémicos, por lo que presentan dificultades importantes en procesos de pensamiento, atención, aprendizaje, memoria, percepción, concentración y capacidad para enfrentar cuestiones físicas o emocionales.

Por si lo anterior no fuera suficiente pueden desarrollar enfermedades como diabetes mellitus,  problemas renales, pancreatitis, hipertensión arterial, úlceras gástricas, infartos, várices esofágicas e insuficiencia hepática, entre otras, que pueden acelerar el término de vida.

Lo deseable es que las autoridades tomen con mayor seriedad e interés este problema y tengan entre sus prioridades el combate a las drogas, que en lugar de criminalizar al adicto vayan en contra del que las comercializa y que además no sean campañas “por encimita”, con sólo aprehensiones de algunos narcomenudistas, sino hay que ir tras las cabezas.

AGUA LA HAY

Por varias décadas se ha calificado como “alarmante” el descenso que registra el nivel del acuífero del Valle de Aguascalientes, por lo que piden que acabe la sobreexplotación de que es objeto por los centros urbanos y zonas rurales.

Es irrebatible que al ser un elemento no renovable tiene que cuidarse el uso y destino, pero también es importante reconocer que miles de aguascalentenses no son culpables que se presente esta situación, ya que lo reciben a cuentagotas y en horario restringido.

De la misma manera, en otros sectores tienen agua las 24 horas y un número importante de empresas no tienen apuros para recibirla en tiempo y forma, al igual que pequeñas propiedades y grupos ejidales que la necesitan para el desempeño de sus actividades agrícolas y ganaderas.

El gerente del Comité Técnico de Aguas Subterráneas (Cotas), Héctor Blanco García, aseveró que el acuífero del Valle presenta un descenso de cinco metros en la ciudad capital y de dos y medio metros en las áreas rurales, por lo que actualmente “es el quinto acuífero más sobreexplotado a nivel nacional”, refirió.

Dijo que el consumo es de 270 a 290 litros diarios por persona, cuando el promedio debería ser de 170 a 200 como máximo, conforme a los estándares internacionales, lo que denota que los programas de uso racional no han surtido efecto, lo que afirmó, se debe a que “no hay una socialización de todos los instrumentos para el uso eficiente del agua en la ciudad”, en cambio  en el campo sí ha habido más tecnificación y modernización, pero no resulta suficiente.

Como ha sido la constante desde la penúltima década del siglo pasado, el funcionario mencionó que la explotación oscila en los 570 millones de metros cúbicos y la recarga apenas llega a 270 millones de metros cúbicos, por lo que a ese ritmo llegará el momento que sea más profunda la extracción y muestre síntomas de agotamiento.

En el acuífero del Valle de Aguascalientes existen 2 mil 400 pozos, de los cuales el 75% es para uso agropecuario y el resto se divide en el uso industrial, público urbano y de servicios. En la ciudad capital se tiene que perforar a 500 metros para encontrar el espejo de agua.

Una medida para amortiguar este problema es llevar a cabo programas que permitan la mayor recarga del acuífero, a la vez acciones intensas de reforestación y retener el agua de lluvia en las parcelas, teniéndose en cuenta que más del 75% del agua se deja ir en escurrimientos, y sin que se retenga o aproveche la que se presenta en la mancha urbana por lo que toda la que corre por las calles va a dar al Río San Pedro que la canaliza a otros afluentes de la zona occidente del país.

Aunque se reitera que el desajuste tan pronunciado entre extracción y recarga puede generar un problema grave en la distribución y consumo del vital elemento, son previsiones que no se concretan, lo que se debe en parte a que no hay datos duros sobre estos puntos, sólo estimaciones que de vez en vez se presentan como algo novedoso, cuando lo que cabría es hacer una campaña permanente sobre el uso justo del agua, tanto para uso personal, en el hogar, la industria y el sector agropecuario. De poco servirá que una parte de los habitantes lo haga si otra la derrocha, entonces tiene que haber conciencia de todos y asumir como obligación el buen cuidado.

SIN COMPROMISO

Seguramente que Usted, amable lector o lectora, ha recibido en más de una ocasión propaganda de productos que, supuestamente, sirven para mejorar las condiciones físicas y mentales. Esta publicidad se hace dentro de algunas farmacias por personas que no trabajan para ellas, pero seguramente hay un convenio para permitirles la promoción. Por regla general son cápsulas que se pueden adquirir en el mismo lugar, sin embargo al final del anuncio se advierte: “Este producto no es un medicamento. El consumo de este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo usa”, por lo que si la persona que lo utilizó sufre una contracción al ser vulnerable con algunos de los componentes o los mezcla con otros medicamentos, es su problema. Aquí sí vale aquello de que más vale recurrir con un médico para determine si procede o no su uso.