CDMX.- Desde su trinchera, la cantante Ángela Aguilar y la cineasta Lila Avilés han agitado las estructuras de la música y logrado que se hable, y muy bien, de México gracias a sus obras este año. Son mexicanas revolucionarias en el siglo de la modernidad y nada mejor que saborear su trabajo hoy, en una conmemoración más del inicio de la Revolución.

Ángela Aguilar
De apenas 16 años, pero convertida en una estrella musical ascendente y que no tiene nada de fugaz, Ángela Aguilar considera que su mayor éxito ha sido rejuvenecer la música mexicana.
«El poder traer a las nuevas generaciones nuestras viejas tradiciones. El poder enseñarle a todo el mundo qué es lo importante de México, que en nuestro país no sólo hay peligro, que hay tradiciones, amor, cultura y colores que se deben apreciar», explica la intérprete de «La Llorona».
Nominada al Grammy y al Latin Grammy, la hija de Pepe Aguilar ha recorrido este año México y Estados Unidos con el espectáculo Jaripeo Sin Fronteras, que realiza con su familia.
Con ganas de consolidar su efervescente carrera, dará a conocer en breve su próximo proyecto musical, con el que hará una gira en solitario en 2020.
Prometió que mantendrá el espíritu nacional con el que ha triunfado con su más reciente placa, Primero Soy Mexicana.

Lila Avilés
Sin estudios cinematográficos y con su ópera prima, La Camarista, un intimísimo drama sobre la trabajadora de limpieza de un lujoso hotel, Lila Avilés ha conseguido algo extremadamente raro: aclamación unánime.
El filme es la apuesta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas en las competencias de Oscar y Goya. Entre la crítica internacional también se le arropa: contra viento y marea se mantiene con un 100 por ciento de rating en la página especializada Rotten Tomatoes.
«Yo amo mucho La Camarista, con sus defectos y con sus cosas bellas. Quise tanto tiempo ser cineasta que cuando uno lo logra lo atesora mucho. Quizás hay algo en su sencillez que conecta», considera.
De 37 años, Lila volcó toda su experiencia teatral para narrar, de manera austera, la historia de Eve (Gabriela Cartol), una mujer casi invisible, pero llena de humanidad, dignidad y esfuerzo.
Asegura que no tenía ninguna meta con el filme, cuya mera existencia, tras padecer hasta lo insufrible para la recaudación de presupuesto de manera independiente, ya considera un milagro. (Mario Abner Colina/Agencia Reforma)