Por Itzel Vargas Rodríguez

Un año pesado nos espera entre las evidentes guerras sucias que se desatarán en campañas el próximo año, y donde el principal medio de difusión sin lugar a dudas serán las redes sociales. ¿Las razones? Son medios económicos, con enorme posibilidad para masificar sus mensajes desde donde se pueden generar un sinfín de herramientas digitales (como grupos, personas y páginas ficticias, etc…) desde las que se pueden hacer muchas “travesuras”.

Pero mientras se va gestando la organización de ello, estos últimos días pudimos ser testigos de la forma en cómo el ahora abanderado del PRI a la Presidencia, José Antonio Meade, y por su parte López Obrador, van transmitiendo sus planes de campaña.

Sin decirlo abiertamente, ambos, están testificando en el cómo la forma en la que piensan gobernar.

Por ejemplo, a Meade se le llegó a preguntar sobre si llevaría a juicio a personas que hubieran cometido delitos durante la actual gestión de Peña Nieto, y él dio miles de rodeos para evitar decir un sí o un no. Esto, aunque pretenda cuidarlo como una forma de “irse por la tangente” y darle la vuelta a la pregunta, de entrada responde que no les tocará un pelo, prácticamente a nadie que pudiera salir responsable de una mala acción en gobierno.

Pero antes que eso, fue muy criticado su discurso ante los miles de priistas congregados cuando él pedía ser su abanderado y ellos, con mano santa le iban a dar su bendición. Y es que dijo las palabras “México le debe mucho al PRI”, haciendo clara referencia a las instituciones y en general al sistema de gobierno que comenzó a generarse toda vez que el país ya había superado la Revolución.

Pero esas palabras en este contexto, son peligrosas, porque aunque a medias sea verdad, el descontento popular actual es tan grande, que decir eso es un golpe de cinismo para la gente. Y esto porque justo no se perdona, la gran cantidad de ex gobernadores que han emanado con enormes historiales de corrupción a sus espaldas.

Así que aún y con todo el respaldo del Gobierno Federal, con la imagen de sencillez que se le quiere atribuir a Meade (de manejar un carro chico y andar con él manejándolo por toda la Ciudad de México), aún con todo ello, la estrategia de mensaje del PRI necesita ser muchísimo más sensible a todos los males que le anteceden y por los que está tan dolida la gente.

Por su parte Obrador, fiel a su discurso opositor, planteó una estrategia que ha escandalizado a más de uno. Brindarle Amnistía a los narcotraficantes y criminales para que prospere la paz. Y esto eminentemente tuvo miles de reacciones tanto a favor como en contra, principalmente porque evidencia la evasión de justicia por parte de quien daña y se beneficia con hacerlo.

Una estrategia que quizá, fue ocurrencia en el momento discursivo, pero que también deja mucho a la imaginación de su modo de gestión gubernamental y judicial en caso de llegar a la Presidencia.

Dos tropezones para ambos, porque prácticamente ya están comenzando la carrera de la competición, pero justamente en este camino que les espera todo cuenta, lo que se dice y lo que no, lo que se propone, las reacciones y bien es cierta una famosa frase que se dice mucho entre los pasillos del círculo rojo: gana quien menos errores tenga.

Veremos.

[email protected] / @itzelvargasrdz