En fuentes empresariales y políticas hay quienes reclaman la autoría de un posible incremento al ingreso de los trabajadores, sin embargo la realidad es muy distinta ya que de darse será por haber sido una de las condiciones que aceptó el gobierno de México en la firma del Acuerdo Transpacífico.

Como se ha informado ampliamente, la administración del presidente Enrique Peña Nieto se ha ocupado de buscar espacios a nivel internacional para depender menos de Estados Unidos que, un día sí y otro también, amenaza con salirse del Tratado de Libre Comercio (TLC), lo cual, de suceder, abriría un hueco en la vida del país y de Canadá.

Para evitar que lo tomen entre la espada y la pared y obliguen a México a firmar la renegociación del TLC en una situación desfavorable, Peña Nieto ha promovido intensamente la permanencia del Acuerdo Transpacífico, al que renunció EU por órdenes del presidente Donald Trump.

Bajo este marco, se espera que para enero se dé un incremento mayor al tradicional, que por lo común ha sido conforme al índice inflacionario que se espera durante el año que comienza, pero que siempre queda atrás por el aumento a precios y tarifas de productos y servicios.

Sobre esta alza manifestó Angélica Ortega Treviño, delegada regional zona centro de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana, que “México ya se comprometió a revisar este punto y probablemente en enero próximo tengamos un ajuste en el salario mínimo, derivado del Acuerdo Transpacífico”.

En la misma línea está EU, al sostener el presidente Donald Trump que es necesario elevar los sueldos en México para evitar que las empresas de su país se trasladen hacia el vecino del sur en donde pagan menos, lo que consideran una “competencia desleal” que se debe corregir con igualar el ingreso de los obreros en los tres países firmantes del TLC.

De concretarse, tal como lo menciona Angélica Ortega, sería una acción favorable para el sector laboral, que de siempre ha reclamado mejores condiciones económicas y que, aun cuando se han dado hasta tres incrementos en un año (durante la época del presidente Miguel de la Madrid), siempre iban acompañados de añadidos a los precios y tarifas, de manera que hacía inútil la presunta mejoría, quedando todo en un espejismo.

Ahora bien, siendo realistas, el problema que enfrentarían las empresas en México es que no todas pueden subir bruscamente el salario de su personal, principalmente las medianas, pequeñas y micros, por lo tanto puede provocar cierres que empeorarían la situación.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el salario promedio en Aguascalientes es de 547 pesos, esto es, cerca de siete salarios mínimos, lo que es posible que sí reciban empleados de grandes empresas y mandos medios, pero que le pregunten a los que laboran en el comercio y la industria, y se encontrarán con que muy pocos alcanzan los tres salarios (240 pesos), ya que la mayoría está entre los 120 y 200 pesos.

Cada vez que un político o un empresario con ansia de reflectores declaran que sí se puede igualar el ingreso de los trabajadores de México con el de Estados Unidos y Canadá, no dicen cuántas empresas pueden atender esta demanda y el número que no está en posibilidades. Simplemente plantean la exigencia bajo el ropaje de que son “representantes de la sociedad”, pero sin considerar el pro y contra de la medida.

Por ahora lo único que queda es esperar el resultado de las renegociaciones del TLC para determinar los pasos a seguir, al mismo tiempo que si se mantiene el Acuerdo Transpacífico cuál será la respuesta de México ante la aprobación que en su momento hizo para acrecentar los salarios.

 

INSISTE IVONNE

En fecha próxima la ex gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega Pacheco, volverá a Aguascalientes para ratificar su compromiso de exigir al Partido Revolucionario Institucional (PRI) que sea un organismo plural, creíble, participativo, tolerante y principalmente, que no le cierre las puertas en su aspiración de ser candidata a la Presidencia de la República.

Lejos de desanimarla el hecho de no haber sido considerada como postulante por Emilio Gamboa, líder de los senadores priistas (que sólo mencionó a Miguel Ángel Osorio, José Antonio Meade, José Narro Robles y Aurelio Nuño), la ex secretaria general del CEN del PRI hará un recorrido por el país para ratificar la situación en que se encuentra su partido y qué hace falta para hacerlo más abierto y competitivo.

En las visitas que ha hecho a Aguascalientes presentó un análisis de las condiciones en que se encuentra el tricolor y lo que le espera, de no cambiar, planteando que ella puede lograr la transformación que demandan las circunstancias en que se desarrolla la política interna, lo que inevitablemente envuelve al país.

Mediante un documento dirigido a los consejeros políticos nacionales y estatales, militantes y simpatizantes del Revolucionario Institucional, Ortega Pacheco afirma que “el PRI se encuentra en una severa crisis de credibilidad con la ciudadanía y lo más grave es que varios de sus militantes han dejado de creer y votar por el partido que nos dio la oportunidad de luchar por México”.

Considera que “atrás quedaron los tiempos en que ser priista se llevaba con orgullo y sin miedo. Hoy existen priistas que se apenan de serlo porque la Cúpula de unos cuantos ha manchado el nombre del PRI con malas decisiones, escándalos de corrupción e impunidad. Porque se han alejado de los militantes y, sobre todo, porque han abandonado los valores revolucionarios del partido.

“Esta situación ha golpeado duramente al PRI, pues después de la elección presidencial de 2012 ha venido perdiendo competitividad. Muestra de ello, es que de los 20 gobernadores con los que el PRI inició 2012, hoy únicamente conserva 14, es decir, menos de la mitad de los gobiernos estatales del país.

“Como mexicana y como priista, estoy harta de esta situación porque sé que, como yo, millones de militantes y simpatizantes mexicanos crecieron viendo a un PRI que era cercano a la gente, que escuchaba y actuaba en beneficio de la sociedad”.

De cara a las condicionas en que –afirma– se encuentra el partido, Ivonne Ortega anuncia que priistas de todos los sectores y regiones del país decidieron emprender el movimiento nacional #RecuperemosAlPRI “para volver a la esencia y los valores revolucionarios priistas, esos que vienen de las causas sociales”.

Hizo un llamado a los militantes y simpatizantes priistas, para que apoyen la democratización de los procesos internos del partido y que ningún aspirante se quede sin la oportunidad de exponer sus proyectos ante la militancia y ante la ciudadanía, “que todos los que aspiran a un cargo y cumplan con los requisitos que señalan los estatutos del partido tengan la garantía de participar en los procesos de selección de candidatos, empezando por la candidatura presidencial”.

Puntualiza que el PRI es de millones de priistas “y tenemos que recuperar para que no siga en manos de la Cúpula, de unos cuantos. Para regresar la justicia, la igualdad y la democracia a nuestro partido y para cambiar el rumbo del país”.

AL FINAL

Primero Hollywood cinceló su nombre en un cerro aledaño a la llamada “meca del cine”, por lo que a una distancia considerable se pueden observar las letras gigantescas que se han vuelto famosas mundialmente, después el Distrito Federal se convirtió en Ciudad de México y la actual administración inventó el acrónimo CDMX, mismo que se encuentra en varios lugares de la capital al estilo Hollywood, aunque únicamente sobre una base porque sería difícil hacerlo en los volcanes, y para no ser menos, en Aguascalientes hacen lo mismo con el nombre de la ciudad-estado, que apareció en láminas sobre la plancha de la plaza de armas, lo que opacó la letra A que se colocó frente a la entrada al Teatro Morelos. En ambos casos hay una contaminación visual ya que no van acordes con el entorno arquitectónico del lugar.