Leticia Acuña Medina

Mientras para los líderes sindicales los incrementos salariales son justos, a la mayoría de los trabajadores no les alcanza ni para cubrir sus necesidades elementales, de ahí que siempre viven endrogados, para poder pagar renta, comida, transporte y educación de los hijos, señaló el P. Carlos Alberto Alvarado Quezada.
Expuso que algunos altos funcionarios gubernamentales reciben sueldos y bonos que son un insulto para el sector de menos ingresos, “haciéndose más grande la brecha entre pobres y ricos y ahí es cuando se acentúa la injusticia, por lo que debe ser buen momento para que los ‘favorecidos’ hagan conciencia sobre si realmente se merecen esos ingresos”, añadió.
Al parafrasear al Papa Juan XXIII, refirió que la pobreza de los pobres, es el resultado de una mala distribución de la riqueza.
Asimismo, mencionó que por paradójico que resulte, entre las empresas transnacionales que manejan grandes capitales, hay las que pagan sueldos de hambre y hacer trabajar a sus obreros más de ocho horas, con mínimas compensaciones.
Por otro lado, explicó que el domingo pasado con la fiesta de Cristo Rey, la Iglesia finalizó un año y comienza el año nuevo litúrgico el próximo domingo, que será de Adviento, tiempo de preparación para la Navidad.
También habló de los principios de la Doctrina Social, y censuró la creciente permisividad, el relativismo y relajamiento moral, y el que la ética pase a segundo término en las actividades cotidianas; “estamos obligados a promover la justicia, la paz y la verdad, por encima de la comodidad o de algún interés”.
Y sobre las muestras de “autojusticia” que se han acrecentado a últimas fechas, ponderó la solidaridad de los vecinos y el que se cuiden entre ellos mismos.
“Por malas experiencias hay quienes no creen en la autoridad, en la procuración de justicia, pero ello ni les da derecho a llegar al linchamiento, ya que la violencia genera más violencia. Los vecinos deben cuidarse entre sí y cuando sea posible, llevar a los delincuentes a la justicia, pero no hacerse justicia por propia mano que conlleve agresividad”.