El Heraldo de Aguascalientes

Más partidos = menor democracia

Aunque yo no esté para contarlo, fíjese admirable lector que, según la decisión tomada conforme a derecho por el Instituto Nacional Electoral, a partir del primero de agosto en México contaremos con diez partidos políticos. Si bien es cierto, la posibilidad para que un grupo de ciudadanos se organice y forme un partido político debe ser una prerrogativa esencial en cualquier estado democrático, viendo el contexto político electoral mexicano y sobre todo los perfiles de éstas nuevas instituciones, todo pareciera indicar que lejos de ser un avance democrático será un avance demagógico.

Cada uno de estos nuevos entes recibirá 50 millones de pesos para comenzar sus actividades, pero no se preocupe, esto no quiere decir que el Estado va gastar más en partidos, se seguirán gastando los nada miserables 4 mil millones de pesos que ya están destinados para ellos, solo que ahora, el 30% (poco más de 500 millones) serán repartidos de forma igualitaria entre 10 y no entre 7, es decir, aun y con el desprestigio que cargan todos los partidos políticos, al menos el PAN y el PRI que se han consolidado como instituciones serias tendrán que, junto con los demás existentes, compartir su recurso para poder alimentar las finanzas de sus nuevos compañeritos de los cuales me permito dar su ilustre reseña:

En primer lugar tenemos a MORENA. Inició en 2011 como asociación civil, su fundador es nada más y nada menos que el obstinado Andrés Manuel López Obrador secundado por los bautizados socialmente peje-zoombies. En cuanto a su acreditación ya como partido político, su camino no fue sencillo, les cancelaron 16 asambleas estatales por falta de quorum (entre ellas Aguascalientes) y entre otras tantas irregularidades, 725 expedientes de quienes dijeron eran sus militantes pueden ser canalizados a las oficinas de Jaime Maussan puesto que eran registros de gente ya fallecida.

A pesar de todo, ya anunciaron que se van a estrenar –al menos con esta playera nueva- con Javier Lamarque en Sonora, mismo que esperemos sea elegido como su candidato conforme a los estatutos que el INE ya les instruyó modificar ya que los que ellos presentaron señalaban como una opción de método de selección de candidatos el del “chin chan pu”, o sea el de selección por sorteo.

Las incongruencias: “el nepotismo de la mafia del poder” tan criticada por “El Peje” se encuentra dentro de su nuevo partido; en la estructura de MORENA, su hijo y sus hermanos son las máximas autoridades en los estados de Tabasco y Chiapas.

Luego, tenemos al Partido Encuentro Social, su líder se llama Hugo Eric Flores Cervantes, es académico del CIDE, militó en los 90´s en el PRI, luego emigró al PAN, obtuvo el cargo de Oficial Mayor de la SEMARNAT en el sexenio de Felipe Calderón y producto de sus actuaciones, actualmente está inhabilitado para ocupar cargo público por un caso de corrupción. 10 asambleas estatales no le fueron reconocidas porque los asistentes manifestaron que no sabían a que iban, que solo querían recoger los apoyos que les ofrecieron como despensas, dinero en efectivo y celulares. Si, leyó bien, hasta celulares regalaban, tal vez por eso el INE instauró ya un procedimiento en su contra, -todavía ni es partido y ya tiene procedimientos sancionadores- por existir indicios de que la iglesia evangélica participó en el financiamiento de sus actividades y algunas fueron dirigidas por ministros de culto.

Finalmente, tenemos al flamante Frente Humanista, su líder se llama Javier Eduardo López Macías (no es mi pariente), miembro del PAN que colaboró en la campaña de Josefina Vázquez Mota. De forma inexplicable se anuncia como una organización transversal, (ni Weber, ni Sartori, ni Bobbio, ni Dahl, ni Duverguer, ni Panebianco, luego de estudiar por años a los partidos políticos pudieron generar alguna teoría respecto a la posibilidad de un partido transversal, pero bueno.)

¿Cómo ve? ¿Votaría por alguna de estas opciones? Guárdese la respuesta.

Lo que es aún más perturbador es que en los padrones de afiliados que presentaron estos nuevos partidos existieron miles de personas que aparecían en los tres listados. El populismo y el lucro con las carencias de la gente son sus cartas de presentación.

Si bien es cierto los partidos políticos no encuadran a la perfección con los elementos de la teoría clásica de la representación política, (incluso esta fue concebida sin los primeros) irónicamente, como señalara James Bryce “no ha existido ningún país libre sin ellos; y nadie ha mostrado cómo podría funcionar el gobierno representativo sin ellos”. El asunto está en que hay de partidos a partidos.

A contrario de lo declarado por el Consejero Presidente del INE quien manifestó que esto serviría para oxigenar la vida política de cara a los comicios, bajo mi perspectiva esto solo generará retrocesos democráticos. Objetivamente, ni los partidos políticos ni el multipartidismo es malo, pero sí lo es el clientelismo y prostitución de las instituciones.

El problema además no es la falta de representación sino su débil rol que habrán de tener en el mapa político. Sin querer desilusionar, siguiendo la idea de shumpeteriana (mejor desarrollada por Robert Dahl y Giovani Sartori), los partidos solo articulan intereses, pero no los representan. La verdadera funcionalidad de éstos en una democracia es fungir como control de las elites, es decir que ningún grupo político alcance el poder de anular a los demás, dudo que el nuevo partido apoyado por la iglesia evangélica pueda hacer algo al respecto.

Los partidos son máquinas según Max Weber capaces de captar votos y expresarlos en políticas, ya veremos la vigencia de estos partidos en el sistema político de México, para los comicios de 2015 obligatoriamente deben de ir solos y obtener como mínimo el 3% de la votación total emitida.

Menos mal que nomás tres agrupaciones medio lograron pasar las pruebas y se convirtieron en partidos, tan solo este año otras 46 organizaciones lo solicitaron.

@licpepemacias