Salvador Rodríguez López

La consulta infantil y juvenil del presente año, que por octava ocasión se llevará a cabo del 17 al 25 de noviembre, es un ejercicio importante para la vida de los niños y adolescentes, al involucrarlos en el análisis de los asuntos que les atañe, aunque lo ideal es que fueran ellos los que hicieran las preguntas y al mismo tiempo plantearan las soluciones.
Asimismo, sería interesante que las autoridades convocantes den a conocer el resultado del sondeo local, que por regla general se hace mediante la recapitulación nacional, debiéndose tomar en cuenta que las expresiones son por región y estado, inclusive por municipio, que por ende son diferentes al tener una perspectiva particular.
En este sentido. el enfoque que tienen niños y adolescentes de familias acomodadas, de nivel medio, limitado y en extrema pobreza, es distinto, por lo que no puede universalizarse o fusionar las respuestas por edad, como tampoco agrupar lo que expongan hombres y mujeres ya que cada segmento tienen su propio punto de vista.
También que se conozca de qué manera repercute o trascienden las respuestas en las políticas públicas y cómo les ha favorecido estos siete años en su desarrollo y bienestar, haciéndolo saber ahora, para que los participantes sientan que su opinión tiene un peso específico.
Este tipo de consulta puede tener su origen en la elección de las sociedades de alumnos y de jefes de grupo que se hace en la mayoría de las secundarias, lo que de alguna manera ayuda a que tomen conciencia de la oportunidad que hay de ser candidatos a los cargos y que sus compañeros elijan libremente a quien los represente.
Es una situación que tiene un alto valor en su formación cívica, algo opuesto a lo que se registra en los equipos de futbol profesional en donde el gafete de capitán lo entrega el director técnico o entrenador, por lo que aún cuando el elegido sea popular no deja de ser una imposición, que además es un procedimiento simbólico porque no puede entrar en defensa de los derechos de sus compañeros y si en algún momento se atreve a levantar la voz lo más seguro es que le quiten el gafete, pase a ser suplente y ni a la banca lo convoquen.
Lo que se trata con la consulta infantil y juvenil es facilitar que los menores expresen su visión, opinión y propuestas de las condiciones en que se desenvuelve su vida, para ello habrá casillas en espacios públicos, se visitarán escuelas para que los alumnos llenen los formatos electrónicos que recibirán, así como hojas para expresión gráfica.
El vocal ejecutivo en Aguascalientes del Instituto Nacional Electoral (INE), Ignacio Ruelas Olvera, manifestó que en esta ocasión, “el ejercicio de participación abarcará además centros de reclusión para menores, centros hospitalarios en sus áreas infantiles, centros de atención a personas con discapacidad y casa-hogar u orfanatos”.
El funcionario adelantó que las respuestas serán entregadas a representantes de los Tres Poderes de la Unión, organizaciones civiles nacionales e internacionales y al público en general, “con el propósito que se articule una agenda de compromisos y acciones concretas que den respuesta a la expresión recogida en la consulta”, aunque lo fundamental es que existan resultados para que niños y adolescentes perciban que valió la pena participar.

SITUACIÓN INUSUAL
Pocas veces la autoridad se encuentra ante el dilema de no aplicar la ley, pese a que es manifiesta la falta, ya que de hacerlo el resultado sería de mayores consecuencias a lo que pretende prescindir.
Es el caso de los albergues destinados a personas mayores, en donde algunos no tienen los servicios adecuados para su atención, lo que sería razón más que suficiente para dictar la clausura temporal, pero para llevarse a cabo deberá haber un lugar en donde hospedarlos mientras se solucionan las fallas.
Una parte de los acogidos son llevados por los familiares que pagan una cuota para su sostenimiento y cuando se pretende el cierre del lugar se niegan a regresarlos a casa debido a que no tienen tiempo de darles el cuidado que corresponde. Aunque hay quienes reprueban esta actitud, es entendible, porque si los miembros de la familia trabajan o estudian resulta difícil que lo hagan, por lo que prefieren dejarlos con personas que están dedicadas de tiempo completo en ello.
También hay asilos que no registran cobro y cuyo mantenimiento lo hacen personas, empresas o grupos altruistas, recursos que muchas veces no alcanza para los gastos obligados, principalmente de alimentación, vestido, atención médica, pago de energía eléctrica y agua, por lo que funcionan con bastantes limitaciones.
En principio el sujeto obligado a atender este tipo de realidades es el gobierno y al no hacerlo empuja a que los particulares lo hagan, porque aún cuando destina una partida del presupuesto anual para apoyar a organizaciones civiles, es minúscula para solventar los múltiples problemas que hay en diferentes ámbitos.
Afirma el director de Regulación Sanitaria del Instituto de Servicios de Salud (ISSEA), Octavio Jiménez Macías, que en su mayoría funcionan en lugares no aptos para el servicio que proporcionan, al adaptar casas, cuartos o bodegas y que si se permite que sigan abiertos es porque suprimirlos dejaría en el desamparo a las personas.
A los encargados de cada lugar se les pide que tengan un médico general, un psicólogo y personal de apoyo, además de sanitarios, baños, cocina, cuartos suficientes y otras obligaciones básicas, sin embargo no todo lo pueden cumplir, porque se requiere de dinero para el pago de salarios, de ahí que hay médicos y psicólogos voluntarios que acuden cuando solicitan sus servicios.
Lo que sí puede promover la autoridad es una campaña para que los familiares visiten a los abuelos cada ocho días o cada dos semanas, inclusive cada mes, que esta convivencia contribuya a mejorar las condiciones anímicas de los asilados, y de aquellos que no tienen familiares sea con personas que “adopten” a uno o una, a la que le ofrezcan un tiempo para conocerse, platicar y darles ánimos para que tengan otra faceta de la vida.
Lo anterior tiene una razón: en entrevistas que han hecho reporteros de El Heraldo se ha podido comprobar el abandono en que están varias de esas personas, inclusive una señora de 92 años platicaba que tuvo cuatro hijos pero tenía mucho tiempo de no verlos, que su mayor dolor era no conocer a sus nietos. Otra recordaba una hermana y sus sobrinos, pero en ambas se notaba la tristeza por el desamparo familiar, porque aún cuando había otras personas en el lugar les faltaba la cercanía de los suyos.
Está claro que se requiere de un gran esfuerzo para cambiar el estado de cosas, que de ninguna manera se logra con crear o modificar una ley ni con aplicar castigos, sino de hacerle entender a los allegados que tienen un deber moral y que no olviden que algún día podrían estar en una situación similar, por lo que es preferible que desde ahora empiecen a sembrar afecto.

GUÍA A LOS PAISANOS
Como lo hace cada año para estas fechas, la Secretaría de Gobernación (Segob) y el Instituto Nacional de Migración (INM) llevan a cabo el programa “Bienvenido a casa Paisano”, mediante la entrega de una guía que consta de una serie de orientaciones, primordialmente de los trámites que pueden hacer en los consulados mexicanos, su ingreso y estancia en México y salida del país. Es un folleto gratuito que consta de 84 páginas y que incluye teléfonos desde Estados Unidos (1 877 210 9469) y desde México (01 800 201 8542), los teléfonos y domicilios de los consulados en Estados Unidos y de las delegaciones de Migración en México, también de Grupos Beta de Protección al Migrante y de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), entre otros. El propósito de esta información, detalla el titular de la Segob, Jesús Alfonso Navarrete Prida, es que su ingreso al país y regreso a EU sea en las mejores condiciones, tarea en lo que están comprometidas las principales instituciones de México, así como la sociedad en general.