En esta ocasión quiero contarles la historia de una perrita muy peculiar… Traten de imaginarla cómo se las voy a describir, ella tiene tamaño de un chihuahua, cara y cola de tlacuache, respira como un pequeño puerquito, tiene la perronalidad de un doberman y el corazón de un pitbull.
Ella llegó a APA siendo abandonada en nuestras oficinas, una mañana que llegamos la encontramos amarrada a la reja con una carta que decía lo siguiente:
“Hola, qué tal; me veo obligado en la penosa necesidad de traerles a esta perrita que rescaté, la cual su dueña la abandonó en la casa en el patio por irse a vivir a otro lugar sin importarle la pobre perrita.
Yo la tuve conmigo unos días pero no puedo atenderla ya que viajo mucho y vivo solo, según sé responde al nombre de Manzanita. Espero comprendan mi situación y espero que pronto se canalice para adopción y cure su piel que la tiene algo irritada.
Deseando que tengan un buen día y que pronto encuentre un hogar Manzanita. ¡Gracias!
P.D. Intenté mil maneras de darla en adopción pero nadie la quiso.”

No juzgamos a la persona que nos la dejó, tampoco justificamos la manera que también él tuvo para abandonarla. Tristemente es una perrita ya adulta que ha sido abandonada por quien la ha tenido. Para un perro lo peor que le puede pasar es sufrir el destierro de su familia y ella ya lo vivió dos veces.
Aquí en APA la hemos estado cuidando, le hemos dado su tratamiento para que se cure de su piel y sin duda le estamos dando todo el cariño que se merece.
Ella es la alegría de la oficina, es una perrita que como la describí arriba, no sólo es chistosa por fuera, sino que su forma de ser y todo lo que hace nos mata de la risa. Cada vez que hace una travesura o persigue un gato inmediatamente se va a su camita y nos voltea a ver con una mirada de que ella no hizo nada, que ella es inocente y ni cómo regañarla.
Así que si quieres tener horas y horas de diversión en casa, date la oportunidad de conocer a Manzanita y darle el hogar que tanto se merece.