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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-En lo político, el aeropuerto de Texcoco está cancelado, pero en lo jurídico sigue vivo.
A unas horas de la sucesión presidencial, las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), se mantienen en marcha, mientras inversionistas y acreedores aguardan los pasos legales que llevarían a su anunciada cancelación.
Acreedores de una parte de los 6 mil millones de dólares en bonos de largo plazo, mantienen consultas en México y Nueva York con el despacho Hogan Lovells, al que acudieron ante un previsible incumplimiento de pagos.
En México, una asamblea de tenedores de certificados bursátiles de la Fibra E (FNAIM), que había sido convocada para realizarse ayer, fue declarada desierta.
En dicha asamblea se iba a analizar la concesión del NAIM –en manos de la paraestatal Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM)–, así como a discutir acciones ante las perspectivas de la posible cancelación de la obra iniciada en 2015.
El FNAIM administra 30 mil millones de pesos en certificados que fueron adquiridos por inversionistas institucionales, entre ellos las Afores Inbursa, Pensionissste, Profuturo y XXI-Banorte. Éstas invirtieron en conjunto 13 mil 500 millones de pesos, 45 por ciento del total de la emisión.
La emisión de los 6 mil millones de dólares está prevista para vencer en 10 y 30 años, entre 2026 y 2047, y los contratos prevén eventos de incumplimiento que permiten a los tenedores de la deuda exigir el pago del capital principal de manera anticipada.
Si se presenta una demanda, podría dirimirse bajo las leyes del Estado de Nueva York.
Los tenedores de certificados de Fibra E tienen derecho a un “distribuible” compuesto por la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA) (menos gastos de aeropuertos), más ingresos del actual AICM y del futuro NAIM.
El reparto de este recurso a los tenedores de certificados está previsto que se realice para enero de 2021.
En la asamblea que fue declarada desierta los tenedores de certificados discutirían la contratación de asesores financieros y jurídicos.
“El NAIM sigue trabajando. No ha habido ningún evento de incumplimiento, por lo que seguiremos la obra por el mandato del título de concesión”, dijo una fuente cercana al proceso.
Otra fuente reveló que representantes financieros del futuro Gobierno están tomando en serio el tema y han sido muy cuidadosos para evitar una demanda, por lo que entraron en contacto con los bonistas y los inversionistas.
“Ellos (la nueva administración) no pueden detener la obra sin tener una acuerdo con las partes”, expuso.