Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías

Rosa el Carmen Verduzco mejor conocida como Mamá Rosa llevó a cabo una tarea filantrópica durante décadas, sin embargo, durante ese tiempo algo pasó, dudo que la señora buscara acumular personas para que sufrieran un sin número de vejaciones, seguramente, ella realizó esa loable tarea con la finalidad de darles techo y comida a la mayor cantidad de personas.

La señora Verduzco ha sido defendida por varios intelectuales e inclusive ex – presidentes (no precisamente intelectuales) por su labor altruista. La realidad es que a lo largo de ese camino que recorrió la señora Verduzco, su vista y criterio se nubló y pasó de llevar a cabo una loable tarea (que no le correspondía) a ser cómplice de un sin número de atrocidades.

De acuerdo a información proporcionada por el procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, en el lugar vivían 596 personas, 458 de ellas menores de edad, quienes se encontraban en lamentables condiciones de salubridad, eran maltratados y además, obligados a vivir entre ratas, chinches y pulgas.

La terrible historia de Mamá Rosa y su Gran Familia, no podría haberse dado sin la participación de Papá Gobierno. La total omisión por parte de las Autoridades fueron el ingrediente necesario para que la Gran Familia creciera de forma desmedida, nada más cómodo para un Gobierno, que un particular se haga cargo de las tareas propias del Estado, una total negligencia por parte de las autoridades para llevar a cabo revisiones al albergue, así como la evidente corrupción fueron el elemento final para construir esa Gran Familia. El Gobierno renunció a uno de sus mayores deberes: la protección de los niños, decidió hacerse de la vista gorda y evadir su responsabilidad.

Al igual que en otras ocasiones, después de años, y tras una infinidad de denuncias, la pus sale a relucir, claro, esta tragedia no se hubiera dado si las autoridades hubieran hecho su tarea, si hubieran realizado inspecciones para verificar si el albergue contaba con las medidas de salubridad e higiene necesarias, con los espacios adecuados y con el personal necesario y capacitado para atender a la comunidad del albergue; por el contrario, decidió voltear hacia otro lado.

Hoy por hoy existen 150 denuncias, al menos 6 colaboradores de la señora Verduzco, serán imputados, aunque Mamá Rosa, no será juzgada, por haber sido declarada inimputable, sin embargo, es una realidad que incurrió en responsabilidad, ellos, eran sus empleados, ella los puso ahí, depositó su confianza en ellos y seguramente les dio ciertos criterios a seguir para “formar” a los niños y jóvenes que albergaban, dudo que la “Jefa” de La Gran Familia desconociera las condiciones en que vivían, los tratos que se les daba y el dinero que se exigía a familiares para poder ver a los internos.

Al parecer el gran apoyo que recibió la señora Verduzco, obedeció a la labor que realizó durante décadas, la cual no le correspondía y solo por eso debe justificarse, sin embargo, actos tan atroces como los que sufrían los niños y jóvenes dentro del albergue jamás pueden, ni deben justificarse bajo ninguna premisa, mucho menos avalarlos.

Ahora me surgen varias interrogantes: ¿Porqué tardaron tanto las autoridades en atender las denuncias?, ¿a cuantas autoridades les fincarán responsabilidades por negligencia y corrupción?, ¿será verdaderamente inimputable Mamá Rosa, o solamente se le “indultó” por su historia filantrópica?. Esperemos que nuestras autoridades, realicen las investigaciones conducentes, tomen las medidas necesarias para garantizar el bienestar de los niños y jóvenes que albergaba La Gran Familia, y finque responsabilidades a quienes propiciaron y realizaron actos tan atroces en contra de niños y jóvenes.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y atención. Los espero, una vez más, la próxima semana.