Noé García Gómez

A lo largo de mi paso por la universidad escuché las hazañas de Luis Ignacio Lula Da silva, sin duda, fue algo que influyó en mi formación ideológica, un personaje que comenzó desde las luchas más nobles y populares, perseguido político que en su juventud como líder sindicalista. Que dijo en aquellos años “Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una elite que se harta de tirar comida a la basura todos los días”.

Hoy nuevamente él está en la cárcel.

Encarcelado y juzgado por una elite política con más méritos para estar en la cárcel que él.

Hay una imagen que recorre las redes sociales, que está quedando para la historia, que probablemente gane premios de foto-periodismo, que es un símbolo de ese momento una la imagen capturada desde arriba, en un evento donde se proclamó no candidato, sino leyenda, parece mimetizarse en la muchedumbre; Lula y pueblo se funden. Eliane Brum dice “Que la foto histórica se haya tirado desde arriba no es un dato cualquiera: desde arriba, hay mito; abajo, en el contacto de los cuerpos, hay realidades y sentimientos más humanos.”

Brum también analiza “El 7 de abril de 2018 es quizás el día más triste de la historia reciente. Para Lula, el humano, y para todos los brasileños. Cualquier persona que no tenga las neuronas infectadas por el odio es capaz de percibir la gravedad que representa que a un político que encarnaba el proyecto de por lo menos dos generaciones de brasileños, un proyecto que de ninguna forma le pertenecía solo a él, se le acuse de corrupción pasiva y blanqueo de dinero. Y se le encarcele por eso sin pruebas convincentes en el momento en que encabeza los sondeos para las elecciones de 2018.”

En Brasil ocurre un golpe de estado pasivo, donde se usan los medios para realizar una especie de exposición de motivos y alineación colectiva, para después sin ningún pudor usar las instituciones de procuración de justicia y de impartición de justicia para descarrilar y encarcelar políticos.

Pero ¿Por qué? ¿En qué clase de gente se sustenta dicha acción cargada de tanto odio? Lamentablemente de quienes se vieron más beneficiados durante los mandatos del PT brasileño y de Lula, la clase media.

Cuando llegó a la presidencia de Brasil, entendió que se requería un estadista más que un jefe de partido, dejó a una lado la línea de la izquierda radical y comenzó una concertación con todos los sectores, si bien su objetivo era palear la pobreza, el sabía que era apoyando y ampliando la clase media como podría lograrse de forma permanente. Todo a través de una radical modernización de aquel país; con un gobierno socialdemócrata.

Lo dice Cristopher Domínguez: “peor las clases medias, a las cuales las definen las expectativas insaciables, es echarse alacranes a la espalda y éstas, cuando los efectos de la crisis de 2008… una clase media en expansión, a diferencia de los ricos de siempre, es más sensible, y lo es gracias a la educación universitaria”

Sin Lula en la boleta brasileña, Latinoamérica perdió a su último socialdemócrata, y eso es muy grave para el mundo.

 

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