Diana Baptista
Agencia Reforma

A casi tres meses de la desaparición de cuatro colombianos en Cancún, Quintana Roo, las familias claman respuestas a las autoridades mexicanas.
“Vamos para tres meses. Quiero una respuesta, que por lo menos hayan detenido a las personas que los detuvieron. ¿Los vendieron o a dónde los llevaron?”, externa en entrevista telefónica Aleida Guisao, madre de la colombiana Yesly Tatiana Góez, de 25 años de edad.
“No han dado con el paradero de los policías, o sea, con los responsables que, según algunas versiones, los retuvieron”, indica.
El 18 de diciembre pasado, policías detuvieron a Yesly Tatiana Góez; a su novio, Sebastián Espinosa; a su suegro, Raúl Espinosa, y a su amigo, Óscar Alexander Zuluaga.
Según testimonios reunidos por Guisao, los cuatro acudieron a casa de una mujer a cobrar un préstamo, pero ésta llamó a la policía que se los llevó bajo la amenaza de deportarlos.
Al día siguiente, al no tener información sobre los colombianos, cuenta Aleida, la familia Espinosa habla a las estaciones de Migración, pero no encuentra información.
Después, detalla, un cártel pidió 50 mil pesos a la familia Espinosa para liberar a los desaparecidos, y aunque pagaron 200 mil pesos, el 21 de diciembre apareció el cuerpo decapitado y torturado de Sebastián, mientras que los otros siguen sin aparecer.
“Yo he visto la noticia de los italianos, que pasa algo muy similar, pero ya cogieron a los policías. Yo me pregunto, ¿por qué no han dado con los responsables (en el caso de mi hija)? ¿No existe el registro en México de cuándo llamaron a la patrulla?”, lamenta.
Ninguna autoridad mexicana, asegura, la ha contactado, y los detalles que conoce del caso le han llegado gracias a amigos de su hija, estilista de profesión que llegó a México en mayo pasado.
En Colombia, la mujer es asesorada por la oficina de Derechos Humanos de Medellín y por la Cancillería, ya que la falta de recursos le impide venir a México.
“Haré hasta lo último para encontrarla”, asegura.

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