RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El día de hoy termina lo que el INE llama el periodo de precampañas que duró 60 días y en que participaron los pre candidatos, que no de acuerdo a los lineamientos del INE todavía no son candidatos, a la presidencia de la república. La verdad es que no se entienden las cosas que son pero tienen como obligación parecer que no son. Y toda esta legislación que el Instituto Nacional Electoral tiene como responsabilidad hacer cumplir es una legislación absurda, torpe, que no se sabe que es lo que pretende pero con esa ley electoral que tenemos que es verdaderamente un bodrio porque es una caja a la que le fueron aventando una serie de requisitos poco reflexionados e hicieron algo verdaderamente infumable, pero con esa ley se tiene que trabajar y con esa ley los medios tienen que actuar en la parte que tienen como promotores de lo que ellos llaman la cultura democrática. Pero lo que es verdaderamente horrible en el fondo es que en este país ¿cómo le podríamos llamar a este proceso electoral si tuviéramos una buena intención? Le podríamos llamar “el costoso proceso democrático”; “la historia de los 45 mil millones de pesos dedicados a la selección no solo de una persona sino de todos los candidatos a todos los puestos de todos los órdenes del gobierno y de la representación nacional”. Probablemente sí. Ese es el costo de la democracia pero ¿en donde se está desarrollando esa aparente democracia? Es la democracia en los tiempos de la sangre. Porque no podemos abstraer un proceso democrático de lo que está pasando en el resto de la vida en México y cada día los noticiarios, la información en los periódicos así como las estaciones de radio y televisión siguen siendo el gran eterno, permanente, constante compendio de la nota roja, en un país en el que la actividad electoral, el desarrollo y los avances electorales, si estas leyes fueran realmente un avance, no corresponden a la regresión de la calidad de la vida en éste México nuestro. Si en el año 2011 sufríamos por la violencia y en el 2013 igual, hoy hemos tenido en el 2017 el peor año de nuestra historia en cuanto a crímenes y asesinatos y todo lo demás que ya sabemos.

Creo que es momento de preguntarnos si realmente estamos viviendo en un país armonizado en sus aspiraciones o tenemos una acuciosa actitud de vigilancia electoral cuando no podemos vigilar ninguna otra cosa de la vida nacional. En lo personal no puedo estar en contra de que haya una reglamentación de las actividades políticas, pero la reglamentación que tenemos no alienta la verdadera democracia. No creo que la verdadera democracia se fomente cuando le abren las puertas a las candidaturas independientes, signifiquen lo que signifiquen, y les ponen una cantidad tremenda de obstáculos para que puedan cumplir con esta ley, para que los independientes no lleguen. ¡Pues que lleguen! Que importa si en la boleta hay cien nombres ya que cada quién escogerá a su preferido. ¿Cómo es posible decir que en esta primera etapa los candidatos pueden aparecer pero no pueden decir que son candidatos? Y que pueden estar pero que no estén. Y que pueden ir a un foro pero no pueden presentarse como gente que está buscando el voto. ¿Entonces para que se presentan?

Si las contiendas electorales en este país se resuelven en las urnas todo lo que se haga tiene como finalidad la persuasión del ciudadano para que vaya a la urna y decida según su conciencia y hasta según su conveniencia. Pero si seguimos en este juego ¿Qué es lo que estamos logrando? Estamos logrando que los partidos no funcionen, que las candidaturas ciudadanas tampoco, que todo mundo haga trampa y que nos vayamos a un periodo absurdo que se llama inter-campaña a partir de hoy domingo. ¿Qué es eso? La pre campaña que fue del 14 de diciembre al 11 de febrero, la intercampaña del 12 de febrero al 29 de marzo y luego la campaña, del 30 de marzo al 27 de junio ¿Cuál es la finalidad? Qué se mejora con eso cuando lo que deberíamos buscar es la sencillez y la legitimidad de quien resulte ganador en las elecciones cuyo único camino viable, por experiencias internacionales, es la segunda vuelta. A eso si no le entra la ley electoral.

 

LOS COTOS DE PODER

Muy interesante se pondrán las elecciones del próximo 1° de julio. Desde hoy se percibe que el Partido hegemónico, o sea el PRI, está agonizando en su lucha por mantener la presidencia de la república. Y la situación que vive el PRI no es más que el resultado de sus malos dirigentes y representantes populares. Durante muchos años no se hartaron de abusar de la población, de enriquecerse tremendamente utilizando todas las artimañas a su alcance, pues para ello eran los que tenían el control total de todos los órdenes de gobierno, en sus tres niveles. El ser mayoría en el Poder Legislativo les dio manga ancha durante muchas décadas, en la actualidad no son mayoría pero en base a las alianzas partidistas lograron conservar ese control. Sin embargo hoy la situación es muy diferente. La población ya despertó. Ya se hartó de seguir agachando la cabeza recibiendo los beneficios del gobierno cual vil limosna, soportando los abusos de los poderosos que sin el menor recato han humillado a la clase trabajadora manteniendo un descarado control en los sindicatos, en donde los líderes sindicales se han amafiado con los gobernantes en turno para explotar a los trabajadores sin respetar en lo más mínimo sus derechos sindicales. Los nombres de líderes sin escrúpulos son de sobra conocidos pues han permanecido por muchos años ostentado liderazgos a base de generar temor entre la base trabajadora que nada puede hacer para remover a quienes actúan contrariamente para lo que fueron elegidos. Hoy en México las clases sociales se han ido compactando, en donde la mayoritaria es la clase baja, le sigue con un gran porcentaje la clase baja alta, que antes era la clase media; y la clase que siempre perdurará, pues está compuesta por quienes manejan el país de una u otra forma, en una u otra trinchera, en donde están los políticos, los líderes y los empresarios: la clase alta.

Por ello esta próxima elección ha generado mucha expectación pues la población siente que tiene en sus manos una decisión importante para acceder a un mejor estilo de vida. Sus esperanzas se cifran probablemente en tan solo una ilusión y las cosas seguirán igual o peor si llega a la presidencia ya saben quién, pero el pensar en votar por él es un acto rebelde y de venganza contra quienes los han destinado a vivir casi en la miseria, y si no tan solo hay que acudir a un mercado o centro comercial para constatar cómo el poder adquisitivo se fue a los suelos. La gente que por verdadera necesidad posee algún vehículo sufre lo nunca imaginable cuando acude a surtir gasolina al pagar el litro de la gasolina más barata, o sea la Magna, a más de 18 pesos en algunas gasolineras. El diesel, que antaño era el combustible más barato el viernes 8 de febrero estuvo a 18.70 pesos el litro. A todo lo anterior hay que agregar la inseguridad rampante que campea en todo el país. Nadie en todo México está seguro. Ni los estudiantes, sacerdotes, profesionistas, trabajadores, etc. Hoy se ha vuelto cotidiano, y lastimosamente ya no genera admiración, el escuchar sobre asesinatos a mansalva en contra de todo tipo de ciudadanos. El uso de armas de fuego se ha vuelto algo casi normal, cualquier ciudadano por el mínimo problema de tránsito saca la pistola para amagar, y en el peor de los casos disparar, a quien osó atravesársele en su camino de manera imprudente, o tan solo por tocarle el claxon para que avanzara. Así mismo en algunos Estados de la república son práctica común los secuestros de ciudadanos, a los que en muchas ocasiones asesinan a pesar de que la familia pagó el rescate. Hoy en muchos temas estamos viviendo en medio de una anarquía. No hay confianza de la población a sus autoridades. Y ahí es en donde la gente expresará su malestar el próximo 1° de julio. El hartazgo es ya insostenible en el gran porcentaje de ciudadanos. Hoy en México su población tiene una ligera esperanza porque las cosas mejoren con algunos de los pre candidatos. Uno con vasta experiencia en contiendas electorales y el otro con una juventud rebosante que representa al mayor porcentaje de ciudadanos en el país: los jóvenes. De los jóvenes es el futuro de esta nación  y tienen todo el derecho de pugnar por una vida mejor, sin corrupción en todos los órdenes de gobierno; con la mentalidad puesta en recuperar el país en pos de una república productiva en sus diferentes áreas que beneficien a todos los estratos. No es posible que un país con todas las riquezas naturales que tiene no haya logrado sacar de la pobreza extrema a más de 70 millones de mexicanos.

En Aguascalientes ya observamos toda una serie de movimientos partidistas de militantes de los diferentes Partidos que están dispuestos a sacrificarse como diputados, tanto locales como federales, o senadores, sin más merecimientos que pertenecer a las dinastías que han ostentado liderazgos políticos. La elección del 1° de julio rectificará o ratificará el control político estatal.

 

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