Noé García Gómez

En noviembre del 2016 escribí sobre el precedente de que el gobierno y el estado mexicano estaba generando, autoridades, políticos, poderes, analistas, periodistas, artistas, etcétera, todos montados en lo “políticamente correcto” sobre el odio hacia Trump, opinaban, escribían y operaban contra el candidato republicano. La élite en el poder, tratando de quedar bien con quien creían sería la presidenta Hillary Clinton, los demás, para estar del lado de lo políticamente correcto.

Transcribo parte de lo que escribí en este diario: “Este país lo realizó en la actual campaña estadunidense, la opinión pública, clase política, periodistas y artistas se subieron al tren del meme (meme es un término sociológico para describir cuando una idea se comienza a replicar, imitar, hasta mimetizar, como un virus lo haría en un epidemia) todos argumentando preocupación opinaban, impulsaban y hacían campaña a favor de Hillary o en contra de Trump, nuestros artistas subían videos, realizaban canciones y como cascada los de menor popularidad los imitaban, bueno hasta ha trascendido que las embajadas estaban sirviendo de centros de operación para registro de votantes de origen mexicano en apoyo a la demócrata, que la Secretaría de Relaciones Exteriores no ha desmentido”. Además: “La elección que tendría que corresponder a los mexicanos, claramente se puede manchar por la incidencia directa de actores de todo tipo de otro país. ¿Cómo nos sentiríamos? ¿Qué implicaciones políticas, social y legales tendría?”, y finalizaba: “Ahí está el peligro, que ante la embriaguez de la campaña (elección EUA) todavía no alcanzamos a ver”.

Hoy vemos, leemos y escuchamos que “los rusos llegaron ya… y llegaron apoyando a Andrés Manuel”, algunas líneas discursivas de León Krauze han servido, para que priistas y antilopistas se rasguen las vestiduras por una supuesta intervención extranjera, cuando muchos de ellos, fueron fervientes impulsores de la intromisión mexicana en los comicios de EUA. Ellos fueron los que desencadenaron la intromisión, y hoy son los primeros que salen “espantados”.

No tengo pruebas, pero tampoco dudo que los rusos u otro país, incluido Estados Unidos busquen incidir en las elecciones mexicanas. ¿Me preocupa? No. ¿Tenemos que estar pendientes? Sí, y no para espantarnos, sino también para saber cómo, sociedad y gobierno podemos aprovechar la coyuntura. Lo hizo el Presidente Cárdenas en la época de la Segunda Guerra Mundial y con ello logró nacionalizar el petróleo, algo que era inimaginable, por las amenazas y presiones de empresas y gobierno estadunidenses de ese entonces.

Hoy, este gobierno de Trump, es el que más nos ha maltratado como pueblo, después de la invasión norteamericana; y ¿cómo responde el gobierno mexicano hacia una potencia que emite interés hacia nuestro país? Con rumores y altanería, lo que provoca justificadamente una reacción de aquel país, el embajador de Rusia en México, Eduard Malayán, tildó de una necedad las insinuaciones sobre la presunta interferencia rusa en el proceso electoral del país latinoamericano, dijo el embajador: “Rusia no tiene absolutamente ninguna intención, ni razón para ello, es una necedad”.

Si el gobierno mexicano tiene pruebas, lo estratégico y diplomático, es iniciar reuniones privadas para encontrar coincidencias, y más en estos tiempos de crisis con nuestros vecinos del norte; minimizar el interés de dicho gobierno por un precandidato y encausarlo a la línea diplomática.

Pero tal parece que nuestro secretario de Relaciones Exteriores, el estratega de campaña del presidente, sigue sin aprender en el puesto que fue a aprender… según él.

Twitter: @noeg2

¡Participa con tu opinión!