David Reynoso Rivera Río

Considero que sobran razones para abordar nuevamente el tema de la consulta sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México ya que el tema se convierte en obligatorio tras la celebración de dicha consulta. Lo anterior, ya que la “consulta” popular realizada por el equipo de transición en la que participó el 1% de la población violentando así nuestra propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

En primera instancia, ya que las consultas populares se encuentran previstas en nuestra Constitución y son consideradas como instrumento de democracia participativa. Su aplicación estriba en que pueden implementarse para conocer el sentir colectivo sobre temas de trascendencia nacional y sus resultados obtienen el carácter de vinculantes, es decir de aplicación obligatoria en caso de registrar una participación ciudadana de al menos el 40 por ciento de la lista nominal de votantes.

Conforme a la legislación vigente, se requiere dar cumplimiento a una serie de supuestos si se pretende implementar una consulta popular; es decir, debe de levantarse durante la jornada electoral, debe obtener una validación por parte de la Suprema Corte (ya que hay ciertos temas que no son sujetos de consulta como podría ser la implementación de restricciones a los derechos humanos).

Aún existiendo todo un marco legal para la implementación de consultas, nuestro Presidente electo decidió realizar una consulta sin sustento jurídico a la cual pretende darle efectos vinculatorios en la que además los propios miembros de su partido político fueron los encargados de organizar y supervisar el marco de la elección. Del total de ciudadanos que participaron en la consulta, más de 310 mil 463 se inclinaron por la opción de continuar la construcción del NAICM en Texcoco; sin embargo, más de 747 mil opinaron de manera contraria, es decir a favor de que se inicien los estudios y trabajos para el Aeropuerto en Santa Lucía, así como iniciar con un plan de remodelación y ampliación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional de Toluca. En conclusión, el voto de 747 mil ciudadanos dio a nuestro próximo Presidente, la pauta para que inicie con los estudios y trabajos de construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de Santa Lucía.

Más allá de lo alarmante que resultó ser una consulta sin sustento jurídico o del hecho que implicó la existencia de un sistema de votación en cual se evidenció que no existía un control y personas votaban en más de una ocasión. Preocupa la falta de visión en la que incurren nuestros próximos gobernantes al no dimensionar los efectos económicos que trajo su imposición disfrazada de consulta, ya que hemos sido testigos de la devaluación del peso frente al dólar y de la pérdida de credibilidad financiera.

En redes sociales, decidí realizar un pequeño experimento social y sometí a consulta lo siguiente: si hoy se llevaran a cabo las elecciones, ¿elegirían nuevamente a Andrés Manuel López Obrador como Presidente?, tras la participación de centenas de amigos se llegó a la conclusión de que un 93% no elegirían a Andrés Manuel López Obrador como Presidente y un 7% continúa firme con su decisión. Mi intención no era confrontar ni evidenciar la preferencia por algún candidato, sino hacer ver a la ciudadanía que el discurso de la existencia de una mafia del poder debe de quedar superado por completo; los malos políticos repletos de avaricia e inexperiencia son los que toman las malas decisiones y abundan en todos los partidos, no sólo en el PRIAN como argumentaba Andrés Manuel López Obrador; nos encontramos en la víspera de un proceso electoral estatal en el que elegiremos a nuestros próximos presidentes municipales, regidores y síndicos, por lo que no podemos permitir que el discurso opositor venza a la razón.

Políticos buenos y malos existen en TODOS los partidos, lo importante es que como sociedad cambiemos nuestra manera de pensar, para poder identificar y elegir al personaje que presente un proyecto viable que permita crecimiento, seguridad, estabilidad y mejora económica.

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