miguel jimenez puga IMG-20141015-WA0011 2Los charlatanes de manera inmisericorde inyectan desde aceite de cocina, de coche, silicón industrial, polímeros, entres otros, que terminan carcomiendo el organismo; y esos productos no autorizados dejan secuelas desastrosas en los pacientes, previno el doctor Miguel Jiménez Puga.
Desde el inicio de la aplicación estas sustancias pueden causar reacciones, como una alergia, hasta amputaciones de la zona donde fueron inyectados; dañan la piel, los músculos y los huesos, lo que trae consigo deformidades; y la muerte cuando no hay atención oportuna. Pero también hay las que reaccionan en el cuerpo tardíamente, es decir, después de algunos años, cuando los pacientes piensan que “ya la libraron”.
Las secuelas por estos modelantes constituyen para el especialista la primera causa de consulta, le siguen resultados lamentables de cirugías realizadas por quienes no conocen las técnicas y procedimientos que deben realizarse, de ahí que son inminentes los efectos adversos, como cicatrices, infecciones, muerte de piel y otras complicaciones.
Asimismo, en cirugías de párpado (blefaroplastía), hay quienes le ocasionan al paciente un ectropión, al hacer un corte excesivo que voltea el parpado y deja abierta la conjuntiva; en cirugía facial también ha tenido que hacer correcciones de resultados atroces, lo mismo en busto, y por lo que toca a abdomen, en muchos casos hay muerte de piel, se necrosa, se pone negra, tiene que quitarse y recurrir a injertos en casos necesarios; también es común que muera el ombligo, precisamente por una técnica inadecuada.
En cuanto a las pompis, algunos colocan los implantes muy abajo o arriba del músculo, ocasionando dolor y otras molestias, debiéndose retirar las prótesis.
El cirujano plástico dejó en claro que no todos los pacientes son candidatos a la cirugía de su elección, y el que pague no debe ser motivo suficiente para llevarlo al quirófano, ya que habrá consecuencias.
Recomendó a la población evitar “rellenos” de sustancias desconocidas, no acudir a lugares de dudosos tratamientos y si de cirugía se trata, no caer en manos de charlatanes, lo que puede evitarse recurriendo sólo con especialistas certificados.
Si una operación cuesta en una clínica ilegal la mitad de lo que pudiera cobrar el verdadero especialista, hay que estar alertas, porque lo barato puede salir más caro, en la medida en que las secuelas que dejen los incompetentes tendrán que se corregidas; pidió a la gente pensar y cuidar su salud.