CDMX.- ¿Hay un mejor actor estadounidense que Ben Stiller para interpretar las pequeñas y grandes humillaciones de la vida cotidiana? No se rompa la cabeza: ésta es una pregunta retórica. No, no hay mejor actor para este tipo de situaciones.
Para muestra, el notable botón de “Los Pasos de Papá” (“Brad’s Status”, EU, 2017), segundo largometraje como cineasta del experimentado guionista Mike White.
El Brad del título en inglés (Stiller, por supuesto) tiene 47 años, vive de forma acomodada en Sacramento con su agradable mujer y su talentoso hijo músico, ha fundado una Organización No Gubernamental que funciona. Pero, según él, ha fracasado en la vida.
De viaje en Boston para visitar universidades con su hijo de 17 años, Brad se preguntará, voz en off de por medio, qué salió mal en su vida, sobre todo al compararse con sus antiguos compañeros de universidad, convertidos en millonarios y/o celebridades.
El capcioso guión escrito por el propio White nos muestra que, aunque el sentimiento de fracaso de Brad es auténtico, la realidad es otra: el tipo es un blanco, privilegiado y de clase media que le ha ido muy bien en todo lo que hace.
La película avanza por un camino cómico/dramático casi chejoviano, entre la sátira y la simpatía por un personaje central que construye los mejores y peores escenarios en su cabeza, encerrado en un solipsismo que puede resultar bastante irritante.
Por lo mismo, es necesario volver a Stiller: no me imagino a otro actor logrando este difícil equilibrio con un personaje que se mueve entre el patetismo exagerado y la genuina humanidad.
Nunca el falso fracaso ha resultado tan molesto y, a la vez, tan conmovedor. (Ernesto DiezMartínez/Agencia Reforma)

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