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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Mientras Estados Unidos e Italia restringen la llegada de migrantes, otros países están desesperados por atraerlos, ante la caída del crecimiento poblacional en sus naciones.

En Japón, el Gobierno discute un proyecto de ley para relajar las medidas y facilitar la llegada de migrantes.

El Gobierno de Portugal también ha buscado la entrada de más personas al país y se ha ofrecido a recibir a migrantes en buques humanitarios.

Rusia específicamente busca a personas que sepan hablar ruso, y el gobierno de Putin prepara una propuesta para facilitarles la entrega de ciudadanía.

Japón

Japón afronta desde 2008 una brutal crisis demográfica: mueren muchas más personas de las que nacen.

En 2017, la diferencia entre nacimientos y muertes dejó un saldo negativo de 394 mil personas.

Las proyecciones a largo plazo para la población de Japón son abrumadoras: se estima que de 128 millones de habitantes en la actualidad para 2065 sólo habrán 88 millones, en un escenario medio.

Esto significa que Japón sufre escasez laboral, pues las personas envejecen sin que lleguen nuevas generaciones para tomar los nuevos empleos.

3 de cada 10 personas en Japón tienen más de 65 años. En la foto, una anciana abraza un robot terapéutico.

De acuerdo con un sondeo de Reuters, hay 1.63 empleos disponibles por cada persona que busca trabajo, el índice más alto desde 1974.

Según datos oficiales, tres de cada 10 japoneses tienen más de 65 años.

El Gobierno de la isla entiendió la necesidad de permitir la entrada de más extranjeros y por eso ha impulsado una flexibilización migratoria.

En abril de este año, Japón implementó políticas migratorias para permitir la llegada de 345 mil trabajadores extranjeros durante los próximos cinco años.

Los trabajos incluyen sectores de la economía como la construcción, limpieza, enfermería, agricultura y hotelería, entre otros.

El plan de Rusia

Rusia vive las mismas condiciones, pues según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas, perderá el 8 por ciento del total de su población para 2050.

Según el Servicio de Estadísticas de Rusia (Rosstat, en ruso), en 2017 al menos 377 mil rusos abandoron el país.

Según analistas, la crisis demográfica podría impactar la economía rusa y su poder militar, lo que reduciría su influencia alrededor del mundo.

El Gobierno de Vladimir Putin desarrolló un plan para atraer de 5 a 10 millones de migrantes entre 2019 y 2025.

Por crisis demográfica, en 2018 Putin se comprometió a invertir 8 mmd para alentar nacimientos.

Esta política simplifica los trámites para obtener permisos de trabajo e incluso para obtener la ciudadanía rusa.

Rusia busca medidas también para repoblar el este y aquellos núcleos más alejados de las ciudades, que son los más despoblados.

El plan está principalmente enfocado a migrantes que hablen ruso y que provengan de países de las ex repúblicas soviéticas, como Ucrania, Kazajistán, Uzbekistán y Moldavia, pero también está abierto a extranjeros dispuestos a integrarse a la sociedad rusa.

Y Portugal también

Portugal es otro país que se encuentra en un caso parecido al de Japón y Rusia.

Tiene actualmente 10.3 millones de habitantes, con una edad media de 44 años.

A eso se le agrega otra crisis: un éxodo constante de jóvenes portugueses que han decidido buscar trabajo en el extranjero, en lugar de hacerlo en su país.

Desde 2011 hasta finales de 2018, el 7 por ciento de la población de Portugal, más de medio millón de personas, se ha ido a trabajar al extranjero.

El Primer Ministro Antonio Costa ha impulsado políticas que facilitan la migración hacia Portugal.
El más de medio millón que se fue, en su mayoría veinteañeros, supone perder cientos de miles de futuros niños que se esperaban mantuvieran el sistema.

En Portugal, por un lado, la población está envejecida y hay menos jóvenes, por otro, de 10 millones de personas, pasarían a siete millones en 2060.

Para atenuar la crisis, el Gobierno de Portugal tomó medidas desde octubre del año pasado, cuando flexibilizó la entrada de extranjeros al país, e incluso ofreció 6 mil 500 euros a los portugueses que emigraron antes del 2016, y que al menos han estado un año fuera, para que regresaran.

Se realizó además una legislación que simplifica el proceso para obtener la residencia a estudiantes, trabajadores y a alumnos e investigadores de programas de movilidad.

Destaca también un visado «start up», que se concede a emprendedores que puedan probar que sus empresas lograrían un valor anual de 350 mil euros.