Por Juan Pablo Martínez Zúñiga

Y una vez más hace su arribo la temporada de sibilas, aquella cuando el espectáculo mediático toma posesión del escaparate cinematográfico proveniente de Hollywood y aquellos que gustan del cine se dedican a tratar de pronosticar las triunfadoras en ese concurso de popularidad o pasarela de modas llamada Oscar en su nonagésima edición. En lo personal, encuentro a este tráfico oracular muy entretenido, pues no deja de ser una actividad lúdica que inevitablemente permea la percepción del cinéfilo al punto de nublar su visión por un espejismo de legitimidad artística sin que logre percibir la genuina naturaleza de esta entrega de premios como el concurso de popularidad y quebrante de egos más grande del mundo. Son muy raras y contadas las ocasiones en que las cintas triunfadoras en categorías de peso resultan genuinas obras de alcance y trascendencia, pero aquí lo que importa es el espectáculo, pane et circenses dirían hace siglos y en ese departamento cumplen con una parafernalia y pirotecnia visual sin freno. Pero lo placentero de esta actividad, es la especulación e intento de concreción en algo tan abstracto y surreal como lo es siempre la noche del Oscar: He aquí mi vaticinio que sólo el domingo 4 de marzo tornará profético o simplemente una ficha más en el tablero de juegos de este casino llamado Hollywood.

MEJOR PELÍCULA
El plato fuerte de la ceremonia y un menú que incluye todos los elementos que integran el espectro cinematográfico norteamericano muy al gusto de esta nueva Academia con aires progresistas desde el año anterior, pues están los filmes que exudan solemnidad y hechas a la medida de una percepción más conservadora (“Las horas más oscuras”, “The Post: Los oscuros Secretos del Pentágono”), aquellas producciones independientes aplaudidas por la crítica pero ninguneadas por el gran público (“Tres anuncios por un crimen”, “El hilo fantasma”), las propuestas posmodernas paridas por las mentes radicales (“¡Huye!”) y los ejemplos de pretensión pura no carentes de virtudes que derrotan sus alcances ipso facto ante la arrogancia de sus creadores (“Llámame por tu nombre”, “Dunquerque”, “Lady Bird”). “La forma del agua” de Guillermo del Toro es la cinta con más posibilidades de ganar tanto por su triunfo en el Festival de Venecia como en la entrega de premios del Gremio de Productores (históricamente, quien vence ahí tiende a llevarse el Oscar), pero la contienda se percibe cerrada como hace tiempo no lo era debido a la gran aceptación que ha mostrado “Tres anuncios…”, en fechas recientes tanto en los BAFTA como en los Globos de Oro y por la necesidad de la Academia de mostrarse incluyente en términos de raza y género, de ahí que “¡Huye!” así como “Lady Bird” tienen amplias posibilidades de ganar, por lo que todo puede pasar. GANADORA: “La forma del agua” (de seguir la vía tradicional de premiación). POSIBLES: “Tres anuncios por un crimen” / “Lady Bird”.

MEJOR DIRECTOR
Tal vez la categoría con un triunfador evidente: Guillermo del Toro, quien saldrá avante con la estatuilla en las manos. Es una paradoja que sabe agridulce por encontrarse cara a cara con Paul Thomas Anderson, uno de los mejores directores norteamericanos en la actualidad y saber que su triunfo se verá pospuesto una vez más. Por su parte, muchos desean que Christopher Nolan reciba al fin ese merecimiento que Hollywood le debe desde hace años, mas ya habrá otros proyectos que lo ameriten aún más que la desigual y narrativamente floja cinta por la que ha sido postulado. Jordan Peele (“¡Huye!”) y Greta Gerwig (“Lady Bird”) son novatos en el juego, mas tienen a su favor tanto el furor sociocultural de su condición étnica o de género y que sus películas resultaron todo un éxito de crítica. Aun así, GANADOR: Guillermo del Toro. POSIBLES: Greta Gerwig / Jordan Peele.

MEJOR ACTOR
Podemos descartar a Daniel Kaluuya (“¡Huye!”) yTimothee Chalamet (“Llámame por tu nombre”), ya que a pesar de sus excelentes interpretaciones en estos dos filmes adorados por el público, no poseen el kilometraje necesario para ser considerados con seriedad (¿Recuerdan cuando mencioné que esto es más un concurso que una celebración a la calidad fílmica?). Daniel-Day Lewis, un extraordinario histrión, debería tener a favor el que éste sea el último papel por el que será reconocido ante su inminente retiro, pero ya cuenta con varios espaldarazos de la Academia, al igual que Denzel Washington (“Roman J. Israel, Esq.), quien logró colarse a la terna después que James Franco viera desaparecidas sus oportunidades gracias a las acusaciones de abuso sexual en su contra. Todo indica que será Gary Oldman quien se lleve la estatuilla por su magnífica interpretación de Winston Churchill en “Las horas más oscuras”, un premio ya pendiente desde “Sid y Nancy”. GANADOR: Gary Oldman. POSIBLE: Daniel-Day Lewis.

MEJOR ACTRIZ
Definitivamente una de las contiendas más reñidas en toda la ceremonia y probablemente en años, ya que cada una de las postuladas ofrece trabajos enormes en cuanto a calidad y desarrollo de personaje. La clave, como siempre, la ofrece la premiación en el Gremio de Actores donde Frances McDormand salió victoriosa gracias a su ejemplar actuación en “Tres anuncios por un crimen”, así como un Globo de Oro en esta categoría. Mas la batalla se encarnece por la presencia de la nueva guardia gracias a los subyugantes y potentes papeles que ofrecen Sally Hawkins (“La forma del agua”, Saoirse Ronan (“Lady Bird”) y Margot Robbie (“Yo, Tonya”) en sus respectivas películas, mientras que Meryl Streep cumple con lo que parece ya es un requisito por parte de la Academia de ubicarla en alguna terna, ya sea porque actúe, cante o bostece. Muy cerrado pero… GANADORA: Frances McDormand. POSIBLES: SaoirseRonan / Sally Hawkins.
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