Salvador Rodríguez López

Después de muchos años de ir ayustados finalmente los partidos políticos de Aguascalientes irán solos en las elecciones que tendrán lugar en junio próximo, situación que permitirá conocer los verdaderos alcances de cada quien y hacerlo obligará a que tengan un verdadero acercamiento con la sociedad.
Se había hecho costumbre hacer alianzas entre organismos de posiciones radicalmente opuestas, como fue el caso del PAN y el PRD. Por tradición, el panismo ha sido un firme defensor de la vida desde su concepción y por ende se ha opuesto al aborto, además rechaza las uniones entre personas del mismo sexo.
Por el contrario, los perredistas impulsan la legitimación del aborto y son invariables protectores del vínculo jurídico entre parejas del mismo sexo, por lo que periódicamente levantan la voz para que el Congreso del Estado apruebe las iniciativas que sobre el particular están en la “congeladora”.
Lo anterior no ha sido impedimento para que ambos institutos hayan ido juntos en varios comicios, teniendo siempre una explicación a la mano sobre esta mezcla del agua y el aceite, combinación que fue utilizada por sus antagonistas para demostrar que les importaba más el poder que los principios, aunque sus denuncias no encontraron respuesta porque el ciudadano acudió a votar por los candidatos, sin importar si había un encontronazo entre lo que promulgaban y las banderas que blandían.
Algo similar se tuvo en varias elecciones con el PRI, PVEM y PT. El priismo ha sido un partido de centro-izquierda, los verdes dicen defender la ecología, el medio ambiente y la vida de los animales y los petistas se declaran de izquierda. El Revolucionario Institucional es proclive a las corridas de toros y las peleas de gallos, caso opuesto del Verde Ecologista de México, que hace campañas mediáticas en contra de estas tradiciones, pero a la hora de ir juntos hacen a un lado sus criterios particulares. El Partido del Trabajo, al igual que el PVEM, hace alianzas donde percibe que puede obtener un buen resultado sin mayor esfuerzo, actitud que le ha redituado diputados locales y regidurías, algo similar con el de más reciente cuño: Partido Encuentro Social (PES), que hasta ahora ha estado al lado del PAN, pero que podría cambiar para estar al lado del organismo de moda.
Ir sin acompañamiento indicará que todos tienen total confianza en sus propias fortalezas y sabrán demostrarlo atrayendo la atención del electorado, para ello deberán tener una propuesta que vaya en beneficio de la colectividad, principalmente lo que deben hacer para solucionar los problemas que hay en distintos aspectos, principalmente en seguridad, agua potable y transporte público, que son los que más inquietan y alteran la vida diaria.
Hacerlo significa también que existe certeza que captarán el interés de los votantes, que por una parte es positivo porque en un abanico de promesas y compromisos se podrá escoger el que tenga argumentos sólidos, al mismo tiempo es un arma de doble filo para los partidos, principalmente aquellos que por largo tiempo se acostumbraron a ser “cacha-votos”, ya que ahora no podrán ir como ácaros, ni habrá quien los conduzca a la tierra prometida.
El período que hay para persuadir se fija del 15 de abril al 30 de mayo, por lo que tienen casi mes y medio para armar su línea de campaña, que deberá de ser lo suficientemente sólida para que penetre en la conciencia de los concurrentes a las urnas. Nada fácil pero tampoco difícil, bastará con que se pongan a trabajar y tengan un proyecto lo bastantemente sólido que cautive a los ciudadanos.

DEMASIADO COQUETEO
Respecto a las campañas que se aproximan, se observa que varios partidos han integrado brigadas que recorren colonias urbanas y comunidades rurales, para dialogar con los jóvenes y las mujeres. Pretenden recoger sus inquietudes y planteamientos para luego anexarlas a su plataforma, con el compromiso que todas tendrán respuesta. Como dijo el de junto, esto es lo singular de la temporada política, que de pronto se dan cuenta que existen miles de muchachos y muchachas que son potenciales votantes, lo mismo que las amas de hogar, empleadas, estudiantes o profesionistas, por lo que van a su búsqueda, esperanzados en que les den el sí el dos de junio. Para demostrar que no es una atracción repentina, expresan que varios jóvenes y mujeres serán candidatos a las alcaldías y como parte de las planillas para regidores y síndicos, guardándose de mencionar que no es por decisión propia sino que las leyes federal y local así lo disponen y los partidos están obligados a cumplir, por lo que, ciertamente, habrá un número importante de ambos segmentos sociales, pero no por una concesión gratuita.

ACEPTAR O NO ACEPTAR

Tal parece que el fiscal general del Estado, Jesús Figueroa Ortega, se remitió a la máxima shakesperiana: “Ser o no ser”, porque sin rechazar la resolución de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) sobre la tortura que se acusa a funcionarios estatales del pasado, dijo que primero analizaría el escrito y luego determinará si lo acata o no.
Aunque está en su papel de poner las cosas sobre la mesa, debería de haber una respuesta pronta y no esperar dos semanas para analizar lo documentado por ese organismo, que se basa en declaraciones de los perjudicados e investigaciones que llevó a cabo.
Es un asunto que en su momento atrajo la atención de la sociedad, pero las denuncias no prosperaron por lo que se dio el clásico carpetazo, sin embargo se recurrió a la CNDH que fue más profunda en las indagatorias y concluyó que varias personas fueron objeto de tortura para que se declararan culpables de los delitos que, afirman, no cometieron.
La respuesta de botepronto de Jesús Figueroa fue: “Tengo entendido que algunas de las víctimas están recluidas y de los agentes ministeriales que pudieran estar involucrados, no creemos que estén aquí trabajando en la fiscalía, pero no quiero adelantar vísperas, vamos a investigar”.
La mayoría de las presuntas violaciones a los derechos humanos ocurrieron entre 2011 y 2012, lo que no debe ser impedimento para que se abran expedientes a quienes incurrieron en un ilícito, estén o no en activo, tanto agentes ministeriales como a quien era jefe de ese organismo y al titular de la entonces Procuraduría General de Justicia.
El registro se integra de 301 páginas, que debe servir como soporte para las autoridades actuales y hacer lo que proceda, además debe conocerse si continúan encarcelados algunos de los que entonces sufrieron de tormento, lo que de comprobarse deberá reabrirse cada uno de los casos para que un juez defina si se ratifica el ilícito o procede la libertad.
Para la actual administración estatal es una auténtica “papa caliente”, porque si las probables víctimas ganan el juicio vendrán las reclamaciones pecuniarias por el tiempo que permanecieron o han estado en prisión, lo que por los años transcurridos sería una suma considerable.
En los tiempos actuales ya no es admisible el clásico “usted dispense”, sino que está muy en boga la reparación del daño y de lo cual hay despachos jurídicos especializados, que se encargan de obtener el mayor pago posible porque de ello un porcentaje son de sus honorarios.
Aunque la fiscalía no tendría que poner en tela de juicio la investigación de la CNDH, lo hace, tal vez porque uno de los probables imputados tiene un alto cargo en la Fiscalía General de la Nación (ex PGR) y prefiere ir con pies de plomo, de ahí que Figueroa Ortega dijo: “Primero se hará la ubicación de las víctimas y de los presuntos responsables, para determinar si aceptas o no la recomendación, y en caso afirmativo proceder a cumplirla”.
De haber reparación del daño tendrá que agregarse en el expediente que los inculpados son inocentes, aún aquellos que ya están en libertad, aparte que se haga una disculpa pública por parte del Estado, con lo que se cierra una página que nunca debió ocurrir.