Quizá los niños que asisten a guardería desde muy pequeños, carezcan del afecto materno durante las horas en que la madre se desarrolla laboralmente, a diferencia de los infantes que permanecen en casa hasta llegar a la edad preescolar, no obstante, los primeros acrecientan su desarrollo psicológico, ya que su capacidad cognitiva se ve más estimulada; es así como la pedagoga infantil, Ana Laura Amezola Amezola, explica que no todo es malo cuando hay la necesidad de dejar en dichas instituciones a nuestros hijos.
La especialista refiere que en los CENDIS se trabaja en la estimulación de factores físico-motriz además del afectivo-emocional, a fin de un desarrollo integral de los niños.
Los infantes que pasan muchas horas al cuidado de CENDIS, se vuelven más independientes aunque mucho más demandantes también, lo que genera que puedan llegar a ser más irritables y llorones.
Explicó, además, que las mujeres de la actualidad ya no se limitan a ser sólo esposas o madres, es decir, su ritmo de vida las ha llevado a que ejerzan una maternidad compartida, con actividades laborales y profesionales, por lo que es necesario recurrir a los servicios ofrecidos por guarderías; ante esta situación, indicó que hay mucha preocupación por el desarrollo del infante, por lo cual consideró preciso hacer aclaraciones.
En cuanto a las familias que no se ven en la necesidad de enviar a sus hijos a alguna guardería, detalló que estos niños reciben, o por lo menos así debiera de ser, una atención personalizada, lo que les permite crecer con más afecto, cobijo, cuidado y atención.
Finalmente, aclaró que dichas diferencias se manifestarán a lo largo de la vida, es decir, si el pequeño asistió a un CENDI y además no se descuidó en casa la parte afectiva, puede ser que en edad preescolar su desarrollo sea sobresaliente; cuando el menor va a preescolar luego de haber sido criado en casa, el desprendimiento se torna complicado, ya que el apego a la madre es muy fuerte, apuntó.