La falta de recursos humanos y presupuestales mantiene al Poder Judicial del Estado trabajando a marchas forzadas para resolver, principalmente, asuntos penales y del ámbito familiar.
Así lo reconoció la magistrada presidenta, Gabriela Espinosa Castorena, al señalar que en materia penal los jueces están atendiendo en promedio de cinco a siete audiencias diarias, cuya duración va desde los 40 minutos hasta las ocho horas.
Esto mantiene a los juzgadores en una dinámica de trabajo muy pesada que está empezando a saturar la primera instancia y a programar audiencias en periodos cada vez más largos, agregó.
Respecto de los conflictos familiares, indicó que diariamente se reciben mil doscientas promociones relacionadas con los juicios de divorcio, custodias, patria potestad y pensión de alimentos.
La cifra tiene prácticamente rebasados a los jueces del área y la saturación ha empezado a registrarse, pues dos de los cuatro jueces en funciones están atendiendo temas especializados; el quinto en violencia contra la mujer y el sexto en asuntos sucesorios y de jurisdicción voluntaria.
Espinosa Castorena estimó que son al menos cuatro jueces penales los que se requieren para desahogar la carga de trabajo en la capital por el alto número de expedientes y en los partidos judiciales ante las limitantes de tiempo que empiezan a tener los jueces.
Y es que los cuatro juzgadores que hay para los municipios del interior deben trasladarse de una cabecera municipal a otra, a fin de conocer y resolver los asuntos que cada partido judicial está recibiendo.
Reconoció que el próximo año se espera no solo equilibrar la carga de trabajo y evitar el rezago, sino especialmente fortalecer la materia penal y la familiar, sin hacer de menos la mercantil y la civil.
Esto debido a que el problema social mas agudo que tiene el estado en este momento es conflicto familiar y debido al alto numero de promociones, a los secretarios de acuerdo y a los jueces no les alcanza el tiempo para resolver el cúmulo de expedientes día a día.