CDMX.- Desde el escenario, Dan Reynolds, Florence Welch y Matt Shultz han hechizado a miles de personas con sus canciones, entre gritos que los aclamaban como reyes de su universo. Muchos habrían creído que se sentían en el paraíso de sus carreras… pero, en silencio, sufrían depresión o ansiedad.
De nada les servía sentirse ídolos y que sus shows contaran con localidades agotadas, pues a los vocalistas de Imagine Dragons, Florence and the Machine y Cage the Elephant, respectivamente, los atormentaba sentirse tristes, desmotivados y sin rumbo. La enfermedad los atrapó.
«Vivimos otros tiempos. Antes era una enfermedad o padecimiento que se escondía, y hoy podemos hablarlo y aceptar que somos humanos y podemos tambalearnos. Pedir ayuda, recibir un tratamiento adecuado y, sobre todo, rodearse de gente que te apoye y no te critique es fundamental para sobreponerse. Hay que hacerlo sin miedo», destaca Reynolds, de 32 años, intérpreted del hit «Radioactive».
Felipe Vázquez, presidente del Consejo Mexicano de Psiquiatría, explica que aunque depresión y ansiedad son trastornos mentales, con un diagnóstico adecuado y su tratamiento pertinente pueden ser resueltos con éxito.
«Se pueden manejar con psicoterapia y la pueden dar tanto el psicólogo como el psiquiatra. La depresión grave, en la que la persona pierde peso, no puede dormir, deja de comer, no se puede concentrar y hasta tiene ideas suicidas, requiere de medicamento», señala Vázquez.
Ellos, como muchos otros, se han sumado a celebridades que han hecho públicos sus episodios de depresión, como Adele, Lady Gaga y Cara Delevingne, o de ansiedad, entre ellas, Dakota Johnson, Selena Gomez, Demi Lovato y Kristen Stewart.
«Al identificar los síntomas y trastornos que padecen, como aislamiento, indiferencia, relaciones tóxicas, se establecen el cuadro y el tratamiento», especifica el psicoterapeuta Ricardo León.
En México, indica la OMS, 17 por ciento de la población presenta algún trastorno mental por lo menos una vez en la vida, y el mayor problema para recibir atención es que no desean enfrentarse al estigma de la discriminación. (Juan Carlos García/Agencia Reforma)