Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

En la anterior administración federal se dio gran impulso a los consejos técnicos escolares (CTE), como una estrategia para mejorar tanto la práctica docente como los aprendizajes de los alumnos de Educación Básica. Para discutir los asuntos académicas en los consejos, los maestros y los directivos se reunían un día  cada mes, sin la asistencia de los alumnos. Los temas a tratar (por escuela, grupo y alumno) eran: analizar los últimos resultados sobre el aprovechamiento educativo de los alumnos; detectar a los estudiantes de bajas calificaciones con el objeto de brindar, a éstos, mayores y mejores atenciones pedagógicas para asegurar sus avances;  intercambiar (entre los asistentes al CTE)  experiencias pedagógicas exitosas que propician aprendizajes sólidos a los alumnos; proponer soluciones a los problemas más sentidos de la escuela; sugerir ideas y acciones para involucrar a los padres de familia en los aprendizajes de  sus hijos; y establecer compromisos que deban desarrollarse en los salones de clase con el fin de mejorar los aprendizajes del estudiantado. Con estos  puntos se integraba un proyecto denominado

RUTA DE MEJORA EDUCATIVA.

Los consejos estuvieron sesionando, mensualmente, durante cinco años de la pasada administración; y, ¿qué tanto se avanzó en materia educativa? Las evaluaciones que se aplicaron a los estudiantes, en todo el país, siempre reflejaron bajos rendimientos académicos; lo que condujo a pensar que el trabajo de los consejos técnicos escolares no estaba dando los resultados esperados. En el caso específico de Aguascalientes se hicieron, en su oportunidad, observaciones sobre el trabajo que se desarrollaba. Se dijo que en los consejos, el diagnóstico sobre el aprovechamiento escolar no se estaba haciendo de manera adecuada, pues se simulaban o se inventaban datos; ciertamente, se detectaban  alumnos en rezago educativo, pero nadie se comprometía en atenderlos, especialmente, para que éstos superaran las deficiencias, a grado tal que el número de  alumnos con atraso académico fue creciendo exponencialmente; no hubo real intercambio de experiencias pedagógicas sino simples comentarios anecdóticos entre los asistentes a las reuniones; para los consejeros, el bajo rendimiento académico, decían,“obedece a dos principales problemas: a la poca o nula participación de los padres de familia en los aprendizajes de sus hijos y a la apatía de los alumnos en los estudios”; en tal virtud, “quienes deben asumir compromisos para la mejora educativa son los padres y sus hijos”. Los docentes, siempre manifestaron su convicción de que estaban cumpliendo con sus responsabilidades académicas; toda vez que están haciendo las cosas bien.  Evadir responsabilidades y esquivar el cumplimiento de los compromisos profesionales, para la mejora educativa, fueron las constantes en los consejos. El diseño metodológico para la realización de los  trabajos del CTE está bien pensado; pero en el terreno de los hechos su aplicación no siempre fue la correcta, ni hubo seguimientos sobre algunas acciones que se establecían, como tampoco hubo reorientaciones sobre la marcha; tal vez, por eso los consejos no redituaron lo que de éstos se esperaba.

El actual Gobierno de la República, mediante la Secretaría de Educación, en su primer año de gestión está utilizando el mismo esquema de trabajo anterior para los consejos técnicos escolares; con la única variante que en lugar de llamar Ruta de Mejora al proyecto educativo que elaboran los consejos, ahora se denomina Plan Escolar de Mejora Continua, pero el esquema de trabajo es el mismo.

Bien haría la 4T en tomar nota de lo que estuvo pasando anteriormente y de lo que no estuvo pasando, si realmente quiere mejorar la educación a través de los consejos técnicos escolares; pues, de continuar haciendo lo mismo tan sólo se repetirán simulaciones, evasiones y prácticas anquilosadas. El pueblo sabio dice: “caminar por la misma vereda siempre te lleva a los mismos parajes; si quieres llegar a nuevos parajes, utiliza otros atajos”.