Armando Martínez Godínez, secretario general del Sindicato de Correos, comentó que las viviendas modernas no tienen un área específica para recibir la correspondencia –como los buzones–, situación que complica el trabajo de los carteros, quienes en muchas ocasiones no puede llevar a cabo una entrega efectiva por esta situación.

Recordó que anteriormente era fácil deslizar un sobre por debajo de la puerta, pero la delincuencia ha obligado a la población a adoptar medidas para proteger su patrimonio, entonces tienen su casa muy bien resguardada, y para ello han instalado en sus casas mallas, protecciones y rejas, lo que impide dejarles cartas y paquetes.

Martínez Godínez detalló que además, la correspondencia es cada vez más grande y ya no son sólo cartas, por lo cual el cartero debe certificar que la entrega se haga efectiva, de lo contrario no deja nada en el domicilio indicado.

Reconoció que esta situación hace que las personas se molesten con los trabajadores del servicio postal, porque consideran que no los están atendiendo como es debido, sin embargo, “el cartero cumple con llevar el paquete al domicilio indicado, pero si no tiene forma de dejarlo o de entregarlo, tiene que regresarlo a la oficina y dejar un aviso al destinatario, aunque mucha gente no puede acudir a las oficinas”.

Finalmente, el secretario general del Sindicato de Correos apuntó que cuando la capital del estado era más chica, había mucha confianza de la población para con los trabajadores del servicio postal, “había más contacto con la gente, y los propios propietarios les decían dónde dejar la correspondencia si no se encontraban, pero las condiciones han cambiado mucho y ya no se da este tipo de acuerdos”.