Ángel Ramos
Agencia Reforma

Monterrey, México.- La nevada que sorprendió a Nuevo León no sólo dejó un paisaje blanco, sino que también provocó caos y daños.
Desde el jueves por la noche, cuando la nieve comenzó a caer, la Policía Federal cerró tramos de la Carretera Libre y la Autopista a Nuevo Laredo, donde miles de personas -entre transportistas, automovilistas y hasta familias enteras- se quedaron varadas sin alimento y agua por 20 horas.
En Salinas Victoria y Sabinas Hidalgo, se formaron capas de hielo de hasta 25 centímetros en varios puntos de ambas vías.
Caminos y Puentes Federales reportó que en la Autopista se llegaron a formar filas de hasta 15 kilómetros, y en la Carretera Libre se confirmó que fueron de al menos 5 kilómetros.
Protección Civil del Estado llevó ayuda a los afectados en cuatro helicópteros.
Miguel Perales, subdirector operativo, informó que en el área de Mamulique repartieron mil raciones de comida, pan y bebidas calientes, además de mil raciones de agua y 140 cobijas.
También trasladaron en las aeronaves a 44 personas hacia Monterrey, entre ellos niños y enfermos.
Hacia las 17:00 horas de ayer ambas vías quedaron libres.
La acumulación de hielo también afectó a comunidades de Ciénega de Flores, Sabinas Hidalgo y Salinas Victoria. En este último municipio se cayeron techos en los patios de tres escuelas.
En la Ciudad se registraron cierres en avenidas como Gómez Morín, Roberto Garza Sada y el Bulevar Rogelio Cantú.
Pero no todo fue malo, pues el clima disolvió la densa capa de contaminación que cubrió durante días al área metropolitana, y los regios pudieron disfrutar de un panorama limpio y claro.
El Sistema Integral de Monitoreo Ambiental reportó una buena calidad de aire en sus 13 estaciones durante la jornada.