El padre Carlos Alberto Alvarado Quezada destacó que todos los obispos de la Iglesia Católica en México han expresado su solidaridad al pueblo de México frente al sufrimiento causado por el sismo que se presentó. “Extendemos nuestra hermandad y oración con las víctimas y especialmente con las familias y poblaciones afectadas, principalmente en los estados de Chiapas, Oaxaca y Tabasco”.

Confió en que la ayuda de las autoridades no sea momentánea para atraer los reflectores, sino que haya continuidad porque muchas familias perdieron sus casas; no hay que olvidar que los refugios son temporales, la gente necesita recuperar su techo propio.

Además de este sismo y sus réplicas, añadió que les preocupan los fenómenos meteorológicos que han ya azotado territorio de Estados Unidos, México y el Caribe (Harvey, Lidia y Katia); al igual que Irma y José, que están en puerta.

“Como Iglesia hacemos un llamado, y convocamos a nuestros fieles y a toda la sociedad, a trabajar en conjunto ante todo el dolor humano, así como tener el gesto, la acción y la palabra oportuna frente a todo hermano que nos necesite”, destacó.

Comentó que hay sacerdotes y diáconos de Aguascalientes que prestan sus servicios precisamente en Oaxaca, Chiapas y Tabasco, y han vivido de cerca momentos de devastación, angustia y muerte.

Señaló que la parte más dolorosa son las pérdidas humanas en estas circunstancias; junto a ellas están también las familias y los más pobres, que son los más afectados. Siempre hay poblaciones dañadas que por la lejanía quedan sin cobertura, lo que nos debe impulsar a crecer en la solidaridad humana, para acercarnos y dar la mano a los que sufren.

“Los cristianos debemos responder con oración, en la unidad-solidaridad y en la responsabilidad social. La solidaridad comporta organización para unir esfuerzos; la sociedad civil necesita organizarse en la búsqueda de bien común para aportar, junto con los demás organismos privados y oficiales, su esfuerzo solidario en la superación de estos problemas que nos afectan a todos”.

En la Iglesia, desde las parroquias y la comisión de Pastoral Social-Cáritas en las respectivas Diócesis y Prelaturas, promoveremos todo aquello que sirva para atender los distintos momentos de la emergencia, estableció.

“Que el sufrimiento y desastres del terremoto, tormentas y huracanes nos lleven a reflexionar y actuar también en la reconstrucción social, pues todo ello es causado por nuestra manera de actuar en nuestra sociedad, dañando también gravemente el medio ambiente”.

En la Diócesis local, Cáritas se organiza para el acopio de víveres que serán enviados a las Diócesis de los estados siniestrados.

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