Carlos Reyes Sahagún / Cronista del Municipio de Aguascalientes

El Instituto Aguascalientes, también conocido como Colegio Marista, se fundó hacia mediados de los años cincuenta del siglo anterior. Sus instalaciones formales, en las entonces calles Uruguay y Brasil, hoy Aquiles Elorduy y 26 de marzo, fueron inauguradas por el cuarto obispo diocesano, doctor –¿doctor en qué, en Teología?– Salvador Quezada Limón, el 14 de octubre de 1956. En verdad aquello estaba en medio de la nada. Una fotografía de la Memoria correspondiente al ciclo escolar 1963–64 muestra el patio del colegio atiborrado de estudiantes, y en el extremo poniente una barda con una puerta que permitía el acceso a los legendarios campos de futbol, pero más allá sólo hay campo. Donde hoy está el fraccionamiento Moderno, y más allá, sólo se ve el campo, hasta la Sierra de Guajolotes y el cielo, puro campo.

Digo instalaciones formales porque tengo entendido que antes de contar con un emplazamiento propio, el colegio se ubicó en la vieja sede del Seminario Diocesano, anterior a la actual, en la antigua calle del Estanque, hoy José María Arteaga.

La institución continuó con un extenso programa de obras, de tal manera que pronto, al norte del edificio original, patio de por medio, Quezada Limón bendijo nuevas aulas el 11 de abril de 1964.

Supongo que el organismo nació a partir de los esfuerzos de tres agrupaciones: la diócesis, los propios Hermanos Maristas franceses, que en ese tiempo estaban en pleno florecimiento en varias ciudades del país, y las élites locales, es decir, un grupo de personajes destacados y acomodados de la comunidad, empresarios, profesionistas, etc., que vieron en esta institución una alternativa a la educación pública, que no era bien vista por su carácter laico, casi esquina con ateo, aparte de ser considerada de baja calidad, y a la educación privada que representaba el diocesano Colegio Portugal –me refiero únicamente a las educación masculina; lo de la admisión de mujeres al colegio vino después–. La pregunta implícita, aunque nunca formulada y desde luego jamás aceptada; la pregunta que hizo posible el Marista fue: ¿por qué no tener algo mejor que lo que ofrece el gobierno, si podemos pagarlo?

En efecto, desde la época de su fundación, en el ciclo escolar 1955–56, y por lo menos hasta fines de los ochenta, el Marista fue la principal institución educativa receptora de hijos de políticos, empresarios, profesionistas, ejecutivos de empresas, miembros de los clubes de servicio y, por tanto, formadora de las élites políticas, sociales y económicas de Aguascalientes, que tomarían las riendas de empresas e instituciones desde mediados de los años setenta, aproximadamente, y en adelante, casi hasta la fecha; casi, e incluso académicas, como son los casos del rector de la Universidad Tecnológica, Jesús Urzúa Macías –también Ricardo Avilés Tiscareño encabezó a esta institución– y el rector de la UAA, Rafael Urzúa Macías. Por cierto que ambos son hermanos de Carlos Urzúa Macías, hasta hace unos días secretario de Hacienda y Crédito Público, y antes secretario de Finanzas del gobierno del D.F. En fin, que la lista es ingente, empresarios, políticos, intelectuales, toreros –Fermín y Miguel Espinosa– y hasta artistas, como por ejemplo el más bien reciente caso del exitosoLuis Gerardo Méndez, protagonista de esa espléndida serie televisiva que más parece documental que ficción, “Club de cuervos”. Digo que la lista es amplia y habría que trabajarla con detenimiento.

Otra institución que cumplió con la necesaria función de formar élites fue el citado Colegio Portugal. Por ejemplo, y por citar únicamente dos casos, en este último establecimiento vivieron una parte de su trayectoria escolar el gobernador Otto Granados Roldán y el presidente municipal Ricardo Magdaleno Rodríguez.

En relación al Marista, y en apoyo de mi planteamiento ofrezco la siguiente información: el presidente de la primera mesa directiva de padres de familia del colegio, aunque de manera honoraria, fue el gobernador Luis Ortega Douglas, en su calidad de “padre de familia” de Carlos Enrique Ortega de León, uno de sus hijos que por entonces estudiaba la primaria –recuérdese que en los años de arranque de la institución Ortega era el Ejecutivo estatal– (La información procede de El Sol del Centro, 19 de enero de 1957). El presidente Ejecutivo fue el empresario mueblero y de artículos para el hogar Antonio Garza. La secretaría correspondió al médico Antonio Medina Romo, que fungiera como presidente municipal de Aguascalientes al mismo tiempo que el licenciado Benito Palomino Dena era gobernador sustituto del estado (1954–56). El tesorero fue el señor José Guadalupe López Velarde, empresario y uno de los fundadores de la línea de autobuses foráneos de pasajeros Ómnibus de México, en su momento la mejor del país. Los vocales de esta mesa directiva fueron el médico David Reynoso Jiménez, y los empresarios Alfonso Bernal Santos y Jesús Rivera Franco, el primero comerciante en el ramo de llantas, el segundo industrial confeccionista, luego inmobiliario, etc.

La primera tarea que se fijó el organismo fue, no la organización de una kermés, o el festejo del Día del Maestro, sino obtener de las autoridades la ampliación de “la pavimentación de la calle 21 de agosto hasta las puertas del colegio”, es decir, de la Aquiles Elorduy, cosa que desde luego logró. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).