RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El fin de semana pasado me encontré en un centro comercial con dos amigos de mi padre, a quienes conozco desde mi adolescencia. Estaban comiendo en el área de snacks de dicho lugar y mientras mi señora terminaba de hacer sus compras me senté con ellos y lo primero que me dijo uno de ellos fue: “¿Cómo ves el trabajo de López Obrador hasta ahora?”, y la verdad normalmente no me gusta platicar de dos temas: Ni de política ni de religión, porque son temas de los cuales en muchas ocasiones no se coincide y sale uno raspado. Sin embargo debido a la amistad de largos años y al respeto que les guardo a los dos personajes que se dedican a la construcción, comencé a darles mis puntos de vista, los cuales no eran favorables al jefe del Ejecutivo. Uno de ellos me dijo. “Pues yo prefiero a López Obrador que a los gobiernos anteriores en donde lo que se enseñoreó fue la corrupción”. Yo a bote pronto le contesté que también lo que estaba haciendo López Obrador era corrupción, pues corrupción no es solo que el presidente y los funcionarios roben dinero, sino que también era corrupción no ejercer debidamente el poder y hacer o dejar de hacer obras de beneficio colectivo en donde se pierden -o se gastan- miles de millones de pesos, o se deja de aplicar la ley sobre todo en situaciones que son de seguridad,  con tal de no ser iguales a los gobiernos anteriores. Y como ejemplo de lo anterior solo le expuse cuatro: Para empezar el haber detenido la construcción del NAICM -Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México- a pesar de que con esa decisión se perdieron miles de millones de pesos y de que sin duda alguna ese aeropuerto era muy necesario tanto para el uso cotidiano de la población nacional como para el aspecto turístico del país. Sin duda fue no mala sino pésima decisión; además el aeropuerto que se está construyendo, Santa Lucía, no será, por mucho, ni la sombra de lo que iba a ser el otro, ni arquitectónicamente hablando y mucho menos en lo referente a la operatividad, va a ser como un parche mal pegado que no ayudará en nada al tremendo tráfico aéreo de la capital del país. Enseguida le comenté de la refinería de Dos Bocas que se construye en Tabasco, la cual sin duda es otra necedad presidencial cuando actualmente los principales países petroleros ya no las construyen y el construir la refinería en ese lugar tiene riesgos de inundaciones y puede haber alteración de la calidad del aire, agua así como afectar a la fauna. La licitación de esta obra quedó desierta debido a que los consorcios Bechtel-Technic, WorleyParsons-Jacobs y de las empresa Technip y KBR no le entraron pues debían ajustarse al presupuesto que el gobierno impuso para la construcción de la obra que debería ser de ocho mil millones de dólares. Las compañías anteriores no aceptaron, sin embargo posteriormente un grupo de empresas lograron la adjudicación: Fluor Enterprises, ICA Fluor, Samsung Engineering, Asociados Constructores DBNR, Kellogg Brown and Root y Constructora Hostotipaquillo. La duda sobre la construcción de esta refinería es que difícilmente se hará con el presupuesto inicial de 8 mil millones de dólares. Como quiera que sea esta construcción ya está en marcha pues es parte fundamental del plan energético de López Obrador.

La construcción del Tren Maya es otro de los proyectos importantes de López Obrador, no se puede negar pues beneficiará mucho a la promoción turística, tanto nacional como internacional, pero el impacto negativo ambiental por dicha obra será de grandes proporciones pues ya no se recuperarán, por lo que se debe compensar en función del beneficio que traiga la obra, así mismo esta obra es peligrosa para los ecosistemas que garantizan refugio a loros y guacamayos, monos aulladores, monos arañas, ocelotes, manatíes, cocodrilos, jaguares y tapires. Estas especies necesitan de territorios muy extensos para alimentarse, desplazarse y su reproducción, lo que será difícil si se divide en dos partes su hábitat.

Probablemente al final de cuentas las cadenas hoteleras, de restaurantes y de transporte, serán los únicos beneficiarios, como acontece en Cancún o la Rivera Maya.

Les comenté también a mis dos amigos lo que sucedió en Culiacán, Sinaloa cuando la Guardia Nacional atrapó a Ovidio Guzmán, alías el “Ratón”, hijo del “Chapo” Guzmán, pues luego de un operativo impresionante en el que las ráfagas de armas largas de grueso calibre se veían por todas partes y en donde se abarcó gran parte de la ciudad, por lo cual la población vivió una angustia tremenda. Y cuando el Ejército tenía a su presa en las manos llegó la contra orden y por miedo a la reacción de los narcotraficantes el pez gordo fue soltado sin más ni más, lo cual constituyó toda una afrenta para el Ejército y para el país entero; la batalla la había ganado el crimen organizado al doblegar a la recién creada Guardia Nacional, algo insólito en la historia de nuestro país y que debe de haber sido motivo de burla principalmente de los estadounidenses.

La administración de López Obrador se inició con la promesa de no devaluación y de solidez monetaria, así como de contención de precios y de remisión de la inflación, todas las cuales no han sido fielmente cumplidas. Los incidentes en la frontera norte han generado una crisis con los E.U. que vieron como los miles de migrantes sudamericanos luego de recorrer libremente toda la República Mexicana llegaban a Tijuana para tratar de cruzar ilegalmente la frontera. Trump se avivó y amenazó a las autoridades mexicanas con tomar medidas extremas si no detenían todo ese gran flujo migratorio. Al final de cuentas el muro fronterizo del que tanto hizo alarde Donald Trump durante su campaña por la presidencia lo vino haciendo la Guardia Nacional, que es la que en lugar de luchar contra el crimen organizado ahora sirve de retén para que los migrantes no avancen en su camino a la frontera con Norteamérica.

El tiempo con mis dos amigos se fue rápidamente, ya no alcancé a comentar la desaparición del Seguro Popular y la rifa del avión presidencial, lo cual es todo un caso digno de un programa cómico y de chacoteo como el de Los Polivoces. La desaparición del Seguro Popular y el nacimiento del Insabi es muy… muy preocupante. Todo lo anterior también es corrupción, no solo robar dinero. “¡Porque quiero y porque puedo!”. Eso es abuso de funciones; es cuando los servidores públicos se olvidan de uno de los principios básicos que dice que solo se puede hacer para lo que legalmente está autorizado, en base a la constitución y no en base a las consultas populares de que solo la población levante la mano para aprobar o desaprobar las ideas presidenciales.