Carlos Reyes Sahagún / Cronista del municipio de Aguascalientes

El 24 de julio de 1943 –mañana se cumplirán 75 años-, el artista plástico aguascalentense Francisco Díaz de León, miembro titular del entonces flamante Seminario de Cultura Mexicana, propuso al pleno de esta institución, el establecimiento de una corresponsalía en Aguascalientes, proposición que desde luego fue aceptada.

Por principio de cuentas habría que recordar que este organismo fue creado por el presidente Manuel Ávila Camacho el 28 de febrero de 1942, y se conformó con 20 personas, invitadas por el secretario de Educación Pública, Octavio Véjar Vázquez, quien tuvo la iniciativa para formar esta agrupación.

Como se recordará, luego del movimiento armado de 1910, el país había entrado en una fase de reconstrucción que abarcó prácticamente todos los órdenes de la vida social. Teniendo en cuenta lo anterior, el Seminario de Cultura se ligaría con los esfuerzos realizados en la década de los veinte por la Secretaría de Educación Pública, encabezada por José Vasconcelos, para promover todo tipo de manifestaciones culturales.

Las personas invitadas a conformar el seminario tenían en común el cultivo de alguna disciplina artística y/o humanística y científica. Entre ellas figuraron personajes de la talla de Frida Kahlo, Manuel M. Ponce, Mariano Azuela, Ángel Zárraga y el mencionado Francisco Díaz de León. Como primer presidente fue nombrado el poeta jaliciense Enrique González Martínez, en tanto que Luis Castillo Ledón, historiador y literato, recibió el nombramiento de secretario.

En esta ciudad el organismo nació el siete de agosto de aquel año, con tres miembros, entre ellos el profesor Alejandro Topete del Valle, que fue su primer presidente.

A lo largo del siglo anterior, y en lo que va de este, han existido en Aguascalientes diversas agrupaciones que se han fijado como objetivo el cultivo y la difusión de las artes y la cultura. Baste recordar dos de las más relevantes: la Asociación Cultural Aguascalentense (ACA) y el Grupo Paralelo, ambas de los años cincuenta, pero entre todas, la única que ha subsistido desde su fundación, ha sido la corresponsalía del Seminario de Cultura.

Alabada, criticada, en ocasiones en las sombras, a punto de desaparecer, otras veces con una notable presencia en la sociedad a la que sirve, a lo largo de estos 75 años la corresponsalía se ha significado por mantener viva la llama de la difusión cultural, a través del desempeño de sus miembros en múltiples campos de actividad, que van de la medicina a la arquitectura, de la música a la literatura, sin faltar la pintura, la arquitectura, la historia, etc. En efecto, sus miembros han expuesto sus obras, publicado libros, ofrecido conferencias, participado en programas radiofónicos, etc.

Baste señalar que en este diario hemos tenido el honor –eso digo yo- de participar en diversos momentos tres seminaristas: el jurisconsulto Jesús Eduardo Martín Jáuregui, el patólogo Luis Muñoz Fernández, y este servidor de la palabra, que aquí le hago de todo menos a mi profesión de origen.

75 años de vida…. Y en este devenir no es ocioso recordar que el seminario nació a partir de una iniciativa gubernamental. Con las autoridades ha mantenido una relación de complementariedad, fincada en la colaboración ocasional para la realización de algún evento. Notable fue, por ejemplo, la participación del seminario en la conmemoración del 50° aniversario de la muerte del pintor Saturnino Herrán, en octubre de 1968. Sin embargo esta relación ha ido diluyéndose debido a las turbulencias políticas por las que ha atravesado el país en las últimas décadas, de tal manera que quizá haya gobiernos que ya no saben que existe esta agrupación –es un decir-, lo que sin duda demerita la presencia pública de la institución.

En este sentido, también es preciso señalar que no se trata de una organización con fines de lucro, en la que sus miembros perciban algún ingreso. Por el contrario, quienes participamos en el organismo lo hacemos por el honor que significa colaborar en las nobles tareas que la organización se ha fijado, y en todo caso la corresponsalía como tal, recibe ocasionalmente recibe algún apoyo en especie, procedente de la sede nacional, así como la esporádica participación de los miembros titulares, que de cuando en cuando imparten conferencias sobre los temas que dominan, interesantes pláticas gratuitas y abiertas a todo el público. Por mencionar dos, las primeras que vienen a mi memoria, recuerdo aquella interesantísima conferencia de la cronista de la Ciudad de México, María de los Ángeles González Gamio, sobre la participación de las mujeres en la independencia nacional, y otra del recientemente fallecido historiador Álvaro Matute, especialista en la Revolución Mexicana.

Arriba mencioné que la corresponsalía en Aguascalientes había nacido por iniciativa del grabador aguascalentense Francisco Díaz de León, que entonces era miembro titular. Lo recuerdo ahora para señalar que actualmente el único aguascalentense con esa jerarquía es el eminente especialista en la imagen, el doctor Aurelio de los Reyes.

Por cierto que el término “seminario” generalmente se asocia con los lugares de formación de quienes se convertirán en sacerdotes católicos. Pues no…  El significado de la palabra es más amplio. El diccionario de la Real Academia Española ofrece ocho acepciones. De ellas me interesan dos, que vienen al caso: la primera, “perteneciente o relativo a la semilla”. La sexta se refiere al “organismo docente en que, mediante el trabajo en común de maestros y discípulos, se adiestran estos en la investigación o en la práctica de alguna disciplina”.

No exactamente es esto último el Seminario de Cultura, pero sí existe esta disposición y desempeño de muchos de sus miembros, no sólo a través de la práctica docente de algunos, sino también como institución, haciéndose presente donde es requerida.

Ojalá que este 75° aniversario de la corresponsalía en Aguascalientes se convierta en un estímulo para profundizar en las nunca suficientes tareas de la difusión cultural. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a [email protected]).