Aline Corpus
Agencia Reforma

MEXICALI, BC.- Tres años y cuatro meses es lo que tardó una mujer para que una autoridad en México la reconociera como pescadora del Alto Golfo de California y para que le fuera restituido su derecho a recibir una compensación económica por la conservación de la vaquita marina en San Felipe, Baja California.
Pese a tener 15 años de experiencia con las redes en el Mar de Cortés, Catalina Carpio Cota, de 35 años de edad, debió interponer una demanda ante el Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA) para que éste ratificara lo que desde abril del 2015 reclama: que una mujer sí puede ser pescadora.
“Para efectos de que se registre a la actora en el padrón de beneficiarios con la categoría de pescador y se le retribuya la diferencia que dejó de percibir desde 2015 hasta la fecha en que tenga derecho a esa compensación”, indica una copia de la resolución del expediente 1694/17-01-02-2 de la Segunda Sala Regional del Noroeste del TFJA.
“Toda vez que logró acreditar en esta causa contenciosa administrativa que a partir de ese año solicitó que se le registrara con la categoría de pescador”, añade el documento.
Con la resolución a su favor, el Gobierno federal deberá pagar a Carpio Cota una compensación económica por un programa que ofreció 8 mil pesos al mes a quienes se acreditaron como pescadores.
El programa de apoyos a pescadores, antes a cargo de Sedesol y ahora bajo el mando de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), incluye a 2 mil 574 beneficiarios.
Carpio solo recibía 4 mil pesos pues fue dada de alta como “enhieladora”, es decir, como parte de la cadena productiva.
El 9 de julio del 2016, Grupo REFORMA publicó que la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Baja California (CEDH) recibió la queja de mujeres que consideraron vulnerado su derecho a la igualdad.
La Secretaría de Desarrollo Social, encargada de recibir y aprobar los documentos para la compensación, no creyó que Carpio Cota y Nadia Edith Alcántar fueran pescadoras porque se trataba de dos mujeres, por lo que no las benefició con la compensación por su actividad.
Las pescadoras poseen una acreditación de la Federación de Cooperativas Ribereñas “Andrés Rubio Castro” y otra de la Sociedad de Pescadores de Pangas Ribereñas Rubens, así como una tarjeta de control para tripulantes de embarcaciones de pesca y están dadas de alta como pescadoras de la embarcación “Neblina”.
Ante diversas quejas por escrito, el 25 de abril del 2017, la Dirección de la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, dependiente de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), también negó la categoría de pescadoras a las mujeres.
Además de acudir al TFJA, la CEDH, la Reserva de la Biósfera y la Sedesol, ambas pescadoras acudieron a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a la Procuraduría General de Justicia del Estado y a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.
La Conanp, actual encargada del programa, deberá pagar a Carpio en un lapso de cuatro meses.
El 10 de abril del 2015 se publicó el acuerdo por el que se suspendía la pesca comercial al norte del Golfo de California.
Carpio Cota indicó que además de ella, Nadia Edith Alcántar también está en espera de una resolución del TFJA, mientras que Jessica González quien también buscaba que se le reconociera no pudo solventar los gastos económicos de trasladarse a Mexicali para las demandas.
“Es cansado”, mencionó Carpio, “además la gente te dice que no le vas a poder ganar al gobierno y que son puros gastos, pero nosotros seguimos y seguimos”.

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