Por Itzel Vargas Rodríguez

Hay muchos aspectos desoladores ocurriendo en el mundo, pero también muchos que juegan un interesante papel contrario.

La facilidad con la que fluye la información a través de las redes sociales, la rapidez con la que incluso se vuelve viral y sobre todo, la masividad de retroalimentación que ofrecen estas nuevas plataformas, marcan una nueva pauta en las comunicaciones modernas, que muy difícilmente van a dar un paso atrás.

La puerta de la libertad informativa online está abierta, y choca terriblemente con realidades como la opresión a periodistas o con la opacidad con la que muchos entes políticos siguen operando.

Pero el aspecto positivo es que tanta masividad informativa termina metiendo mucha presión, orillando a exigir respuestas y a transparentar datos.

Tan solo pongámonos a preguntarnos, qué habrá sido de iniciativas como la Ley 3 de 3 sin la enorme facilidad que le ofrecieron comunicativamente hablando, las plataformas de redes sociales, con la que se podían masificar mensajes de apoyo, con el que la gente solidarizada le exigía a sus gobernantes transparentar datos y posesiones personales… y así paulatinamente hasta que se fue convirtiendo en un aspecto obligado a cumplir por cualquier personaje público que quisiera conquistar de la forma más honesta posible, el voto de la ciudadanía.

O también, qué hubiera pasado con la iniciativa de Pedro Kumamoto #SinVotoNoHayDinero si las redes sociales no hubieran ayudado a la comprensión popular de la iniciativa, los colectivos organizados en grupos de las redes sociales no hubieran hecho su labor regional y finalmente, si toda esa presión nacional no hubiera sido clave para llevar la iniciativa hasta las Cámaras Legislativas… tal vez hubiera sido una buena iniciativa que se hubiera archivado prontamente en congeladoras gubernamentales.

Sin irnos más lejos, un ejemplo fehaciente de esto también fue el movimiento #YoSoy132 que en su momento, se organizó casi totalitariamente en redes sociales, teniendo en muy poco tiempo, un impresionante impacto político y social que por poco le cuesta la Presidencia al PRI.

Pareciera broma, pero ahora más que nunca la opinión personal on line tiene un peso importante.

Navegar en redes sociales, leer noticias, notas o simplemente mirar memes y fotografías, no tiene validez per se, la comunicación no es unidireccional, ahora lo que también abona a continuar la discusión, son todos aquellos comentarios adicionales que generan los posteos y todo lo derivado de ello… aquél que se llevó la mayor cantidad de “likes” o reacciones… Ahora, los mismos comentarios de las personas llegan a volverse noticia, y de la misma forma, en eventos que causan enojo o indignación, la presión social aumenta, justamente porque es inevitable ocultar un mar de sentimientos colectivos.

Es posible que la sociedad aún esté batallando en encontrar instrumentos de medición y control que promuevan la transparencia sobre todo en los deberes y entornos públicos, pero en el espacio “on line” la transparencia es parte del ecosistema de comunicación.

Y esta última, irremediablemente, está afectando desde su campo digital, a la otra. Para buenas noticias de todos en esta nueva dinámica social.

[email protected] / @itzelvargasrdz

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