Jesús Eduardo Martín Jáuregui

Cave Canem.- No, Mr. President Obama, no se equivoque ni pretenda equivocarnos,  EE.UU. no ha sido ni amigo ni buen vecino, solo somos socios forzados en que ustedes se han llevado la tajada del león.

Siendo el Dr. Alfonso Pérez Romo, hombre renacentista del siglo XXI, rector de la Universidad Autónoma de Aguascalientes a finales de los 70’s se realizó un programa de intercambio académico con universidades españolas, entre otra la Universidad Politécnica de Madrid, de donde vino el entonces joven Doctor Hidrogeólogo italiano Roberto Spandre Guelfi con su esposa Begoña, su estadía se prolongó por un año en el que sucedieron cosas extraordinarias, nació su hija Paola y realizó un completísimo estudio sobre el agua en y de Aguascalientes. Partiendo de un diagnóstico de la situación en una ciudad que ni con mucho tenía las demandas actuales pero en las que ya se acusaban los graves problemas que ahora nos ahogan (ahogarnos en un vaso de agua porque no hay más). Apuntaba la urgencia de algunas medidas que pudieran a futuro paliar la escasez y algunas determinaciones dolorosas que de no tomarse, como de hecho no se tomaron, agudizarían la crisis que vivimos y de la que parece que sólo algunos cuantos han tomado conciencia para buscar un remedio o un paliativo. Por cierto cuando fue Presidente Municipal el licenciado Francisco Ramírez Martínez se propuso atacar al problema y se enfrentó con una disyuntiva terrible pero de fácil solución. Con los recursos entonces exiguos del Ayuntamiento si pretendía resolver la cuestión del agua no tendría remanentes para los otros servicios que debía prestar. En su tiempo quizás otros presidentes municipales se encontraron con la misma disyuntiva y el problema del agua se ha ido difiriendo hasta que se nos presente la gran crisis, que quizás no esté lejos.

Lamentablemente, como suele suceder en nuestro México, al grito de “el de atrás paga”, los gobiernos estatales y municipales han diferido la cuestión con la esperanza de librar su período y que al que venga le truene el cohete. Roberto Spandre regresó a España y luego a Italia a profesar en la Universidad de Pisa, en la bellísima ciudad de la Toscana, que tiene para el visitante, aún para el que se porte mal, un anticipo del cielo: la maravillosa “Plaza del Milagro”. En su universidad el profesor Spandre fue Director del Departamento de Ciencias de la Tierra y formó parte junto con otros destacados maestros europeos de diversas universidades, entre otras, la de París, la de Maguncia, seguramente la Politécnica de España y la propia de Pisa, un equipo de trabajo auspiciado por la entonces Comunidad Económica Europea en un programa para ayuda de las naciones en vías de desarrollo denominado “Alpha” y que tenía como una de sus áreas de interés la del agua para entidades urbanas. Europa pagaba los sueldos y las naciones recipiendarias solo el transporte y estancia. Así realizaron trabajos de planeación y regeneración de los servicios de agua en países tan distantes como el Líbano, Argentina y Cuba. El profesor Spandre mantenía y mantiene un afecto especial por Aguascalientes, tanto por su estancia como por su hija Paola, y me planteó la posibilidad de que auspiciado por la CEE pudiera crearse en nuestra ciudad un centro de preparación de especialistas en el agua para las urbes con todas sus implicaciones, que, obviamente tenía como finalidad mediata dar una solución al problema mas grave de la nuestra. Sólo nos costaría el traslado y la estancia. El tema lo planteé infructuosamente a tres gobiernos estatales y al doble de municipales sin que hubiera el interés para apoyarlo. Entre las múltiples ventajas de crear un centro especializado con el apoyo de Europa, estaba la de que sus estudios y propuestas serían de carácter eminentemente técnico, con el respaldo de prestigiosas universidades, y se dejaría de lado el estigma de la “politización” que de un tiempo a esta parte contamina cualquier propuesta en nuestro estado y aún en nuestro país.

Ahora, alrededor de 35 años después de la estancia del profesor Spandre, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Aguascalientes, se ha propuesto editar una serie de monografías dedicadas a los derechos fundamentales, iniciando con una compilación de estudios sobre el agua como derecho humano, que reúne desde una visión retrospectiva de Roberto Spandre Guelfi hasta la visión actual del gerente de la concesionaria de Aguascalientes, Alessandro Reginato, coincidentemente italiano y egresado de la universidad de Pisa, pasando por los estudios imprescindibles de Saúl Alejandro Flores y la propuesta de Aguascalientes Gran Visión, entre otros. Recientemente la constitución federal experimentó entre los mas de 600 cambios que ha tenido en el transcurso de sus casi 100 años de vida, uno referente al agua que cambia diametralmente la naturaleza jurídica del servicio. Ahora establece que: toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible. El Estado garantizará  este derecho y la ley definirá las bases, apoyos y modalidades para el acceso y uso equitativo y sustentable de los recursos hídricos, estableciendo la participación de la Federación, las entidades federativas y los municipios, así como la participación de la ciudadanía para la consecución de dichos fines. Más aún los criterios de la Organización de las Naciones Unidas han establecido que el mínimo por persona que las autoridades deben asegurar es la cantidad de 50 litros, algo así como tres cubetas grandes.

La publicación que en breve se presentará, tiene la pretensión de dar un panorama actualizado de diferentes enfoques de un tema que ha venido aquejando a nuestra ciudad desde siglos atrás, y que se ha agudizado en la actualidad. Será una aportación de la CEDHA en una de sus múltiples áreas de acción para el conocimiento, promoción y protección de los derechos fundamentales, conocidos universalmente como Derechos Humanos.

 

Hasta Atrás…– Decía José Enrique Rodó refiriéndose a los güeros del Norte: los admiro pero no los quiero. Pero este modesto y orgulloso escribidor dice de Donald Trump: ni lo admiro ni lo quiero, no me da miedo pero sí temor.

[email protected]                      @jemartinj                      bullidero.blogspot.com