El director del Instituto Municipal de Planeación, Jaime Gallo Camacho advirtió que Aguascalientes no puede seguir privilegiando el uso del vehículo particular, cada año ingresan alrededor de quince mil autos denominados “chocolate”, que se suman a un parque vehicular estatal de casi 630 mil unidades, por lo que en un plazo de diez años se vivirán problemas severos de movilidad.

Explicó que cuando se cuenta con un sistema de transporte público de baja calidad, las personas prefieren allegarse de un automóvil y el ejemplo de Aguascalientes es dramático, porque se tiene una población en el estado que da a un promedio de 1.8 personas por vehículo, lo que rebasa por mucho las dimensiones de ciudades como la nuestra.

Hay instituciones internacionales como WRI y TDP que dicen que si Aguascalientes mantiene esta tendencia, en un plazo de 10 años se tendrán problemas de movilidad  tan graves como viven las ciudades metropolitanas de México, Guadalajara o Monterrey, en donde ya no cabe un vehículo más pues se ha privilegiado el uso del auto particular.

A tal situación debe agregársele el ingreso anual de los vehículos importados o denominados “chocolate” que de modo permanente entran por las centrales campesinas y las organizaciones de la sociedad civil que se dedican a gestionar la adquisición de vehículos extranjeros.

Esta realidad es consecuencia de que en el estado no se ha sabido ofrecer un servicio público de calidad sea en camión o bicicleta, motivo por el cual la gente opta por comprar un automóvil no legalizado, lo que se traduce en riesgos en caso de incurrir en violaciones a las leyes de tránsito y que se traduce en condiciones de inseguridad en las calles.

Jaime Gallo Camacho precisó que estos autos “chocolate” que luego son legalizados representan un ‘dumping’ para las empresas fabricadoras de estas unidades, ya que se importan vehículos aunque no son de las características de uno nuevo, pero al final sí resuelven una necesidad social a un bajo costo y eso representa una competencia desleal.

Para mejorar la calidad de vida en las ciudades requiere del compromiso y de la responsabilidad de cada uno de sus habitantes. La movilidad se ha ido deteriorando y favoreciendo por el auto particular, afectando al peatón y al ciclista, declinando el servicio de transporte público y en esa misma manera se deteriora la calidad de vida.

De ahí la relevancia del programa de movilidad que se comienza a instrumentar en el estado y que requiere de la colaboración de todos para transformar esta realidad respecto al vehículo particular, concluyó.

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