Jorge Ricardo
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 30-Jul .- El anuncio dice: “Pie de carretera a 20 minutos del nuevo aeropuerto internacional. $2,500,000 Negociable. Propio para la extracción de basalto, arena de río, tezontle y tepetate. Aproveche esta oportunidad”.
Por teléfono, Filio Palacios Hurtado informa que tienen grandes facilidades para conseguir los permisos para hacer del cerro una mina a cielo abierto en menos de 20 días.
“Llevamos una buena amistad con el Presidente Municipal (de Tepetlaoxtoc de Hidalgo, Edomex, Rolando Trujano Sánchez) y además me parece que es Semarnat en donde están sacando los permisos y todo eso”, dice antes de advertir que se trata de un “negociazo”.
No es la única oferta que se puede hallar en los anuncios clasificados de internet.
La necesidad de 63 millones de metros cúbicos de tezontle y basalto para el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) ha transformado el oriente del Valle de México en una mina de oro, con destrucción de cerros y oposición de los vecinos.
A 34 kilómetros de la puerta 7 del NAICM, en Texcoco, Pablo Cortés oferta un cerro de 80 metros de altura a 350 pesos el metro cuadrado y sugiere que el trato sea rápido porque, asegura, las empresas Coconal y Carso ya han preguntado.
En noviembre, la Secretaría del Medio Ambiente mexiquense informó de la clausura de 11 minas ilegales en la zona.
En San Luis Tecuahutitlán, Municipio de Temascalapa, la población tiene tomadas las oficinas de las autoridades ejidales a quienes acusan de aliarse con las mineras para autorizar la destrucción de los cerros.
Este diario constató el avance en la devastación de los cerros Tonalá, Tepozayo, Tetláloc, Tlaltepeque y Tompeatillo.