PUEBLA, Pueb.- Pasaron 49 días y 7 jornadas del calendario para que las Chivas volvieran a saborear una victoria, la segunda en lo que va del Clausura 2018.

El canterano José Juan Macías anotó de media vuelta al minuto 5 el único gol del partido, aunque con colaboración del portero Jorge Villalpando, para que el Guadalajara derrotara 1-0 a los Lobos BUAP y así llegar a 11 puntos en la campaña.

Además los tapatíos contaron con una acertada actuación de Rodolfo Cota en la portería, quien tapó en por lo menos tres ocasiones claras, la posibilidad de que los de la Universidad Benemérita de Puebla consiguieran la igualada.

El encuentro cambió mucho cuando los licántropos se quedaron con un jugador menos desde el minuto 37, por la expulsión del peruano Pedro Aquino, al recibir una segunda amonestación que parecía rigorista por parte del árbitro Diego Montaño.

A partir de ahí, lo que pintaba para ser un encuentro abierto por ambos lados y de alternativas, se convirtió en un duelo con trabajo, de poco futbol, de muchas faltas y de pases errados.

El Rebaño de Matías Almeyda presentó una formación parchada ante las bajas por lesión de Jesús Sánchez y Rodolfo Pizarro.

Además de las ya conocidas bajas de Jair Pereira y Hedgardo Marín.

Quizá por eso los rojiblancos protagonizaron una actuación de mucha lucha, de intensidad en la disputa por el balón, pero muy lejos de su mejor futbol, de la dinámica que les ha llevado a dominar otros juegos en los que han tenido resultados adversos.

Para el segundo tiempo, el “Pelado” sacó al amonestado Edwin Hernández y mandó al campo a Jesús Godínez, quien colaboró en la lucha cuerpo a cuerpo y en despejar el peligro aéreo que buscaban los locales.

En los minutos finales y ya con Amaury Escoto en la cancha, los locales fueron más peligrosos, pero la figura de Cota se agigantó para estar oportuno en dos lances y cerrar la cortina.

Así aunque el chiverío tuvo quizá una de las actuaciones más carentes de futbol en lo que va del año, sí fueron asertivos en el manejo del balón ante un enemigo ya disminuido y sin aire. Ramón Estrada/Agencia Reforma.