CDMX.- “Somos un grupo de inadaptados, tocando para otros inadaptados,” dice Freddie Mercury (Rami Malek) en algún momento de Bohemian Rhapsody: la Historia de Freddie Mercury, la cinta biográfica sobre el vocalista del grupo musical Queen, que hoy se estrena.
Años 70. La escena musical inglesa es boyante y competida. Cuando a Roger (Ben Hardy) y a Brian (Gwilym Lee) les renuncia su vocalista, se aparece un joven delgado y estrafalario. Su nombre es Farrokh y tiene un aire exótico y unos dientes horribles.
Pero pese a su fea dentadura, Freddie, que así es su nombre británico, tiene una voz de ensueño. Una voz que se volverá mundialmente famosa y la música de su grupo, Queen, icónica.
Hay algunos aspectos que distinguen a esta biopic: uno, la información interesante -por lo menos para los que no conocemos bien, la trayectoria del grupo- que aporta un guión dinámico: el origen persa de Freddie, el genial trabajo musical de Queen como equipo. Una muy afortunada suma de compositores talentosos.
Dos, Rami Malek se convierte en Freddie Mercury. Le beneficia la transformación física -ayudado por una prominente dentadura postiza. Pero su voz, su comunicación corporal, sus ademanes, lo transmutan en ese cantante que aparentaba seguridad y que sufría vulnerabilidad.
Y tres, cómo se muestra el proceso creativo ligado a esas canciones tan conocidas e icónicas, que van desde el rock, hasta el disco, pasando por la ópera; los límites que cruzaron en una constante reinvención. La banda sonora es de diez.
Por lo demás, esta cinta sobre un cantante que rompió tantos convencionalismos, resulta más bien superficial. Extrañamos mayor complejidad y dimensión psicológica al presentar su trayectoria.
Pero lo que finalmente hace que valga la pena, es cómo logra retratar la enorme conexión que Freddie establecía con su público. El estadio vibra y no podemos evitar, tararear emocionados, las canciones de ese brillante grupo de inadaptados. (Adriana Fernández/Agencia Reforma)