Tras caminar durante más de un mes desde Monterrey a la Ciudad de México, Emma Morosini, conocida como la “abuelita peregrina”, cumplió su objetivo: llegar a la Basílica de Guadalupe.
Alrededor de las 17:00 horas de ayer, la mujer de 94 años, de origen italiano, arribó al recinto mariano. En la puerta principal se arrodilló y se puso a orar. Ya frente a la “Madonna de Guadalupe”, como ella le llama, repitió por lo menos cuatro veces: ¡gracias!.
La de ayer es la tercera ocasión en que Morosini camina de Monterrey a la capital del país para visitar a la Virgen. El primer viaje lo realizó en 1996, y el otro en 2010.
Esta vez salió de la capital de Nuevo León el 3 de abril, escoltada por elementos de Protección Civil. Se estima que a diario caminó entre 5 y 7 horas, y que sólo se detuvo para descansar o comer.
Arropada con su chaleco naranja, con la imagen de la Virgen de Guadalupe en la espalda, Emma llegó a la ciudad jalando un carrito donde carga rosarios, su Biblia, sus medicamentos para la presión y la diabetes, ropa, utensilios de uso personal, pan, un sombrero, un paraguas y botellas de agua.
Cuenta que durante su trayecto ha descansado en hoteles, hospitales, iglesias, refugios o centrales de emergencia, y que ha recibido comida y presentes religiosos de mexicanos.
Ayer amaneció en la Central de Bomberos de Cuautitlán Izcalli, Estado de México, y de ahí partió a la Basílica.
En su español escaso, dice que ni el dinero, ni el idioma son obstáculos para la fe.
“Roma, Amor”, señala al tiempo que sostiene su pañuelo blanco, el que muestra a los transeúntes que se detienen a conocerla.
-¿Por qué peregrina?- se le pregunta.
“Por la juventud, porque el mundo y México tenga paz. Ellos se preocupan por las drogas, el sexo. Yo pido que busquen la felicidad y el amor. Yo pido por ellos, pido diario por ellos, nuestros jóvenes”.
La mujer ha recorrido países como Argentina, Brasil, Paraguay, Portugal, Francia, Italia, y España, donde ha visitado sitios religiosos y pedido por la paz del mundo.

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