“Rescatemos la imagen de la Feria, hay familias que ni quieren acercarse al perímetro de festejos, por temor a la violencia que genera el consumo de alcohol en exceso. Hay que convivir en familia y aprovechar todos los eventos gratuitos”.
Así lo señaló el presbítero Carlos Alberto Alvarado Quezada, quien destacó que nuestra Feria es una oportunidad para que las familias busquen ese encuentro pacífico, de descanso y recreación, sin excesos de ningún tipo, sin prestarse a la profanación de las fiestas, sin escándalos y sin denigrar las fiestas.
El ministro religioso explicó que muchas personas han expresado su negativa de ir a la verbena, porque tienen la imagen de un escenario de violencia, de niñas y niños de mala conducta, donde se ha perdido la moral y la ética; y donde además existe un gran relajamiento en la menara de vestir, de hablar y comportarse. Por ello pidió no perder de vista que el objetivo de la Feria es generar una sociedad de convivencia, de vivir las tradiciones de un pueblo; “debemos hacer que la Feria nos ayude a vivir en armonía y en paz”.
Alvarado agregó que en una sociedad donde impera el criterio de una moral relajada y hedonista, los jóvenes deben actuar con responsabilidad y los papás deben estar al pendiente de ellos, que sepan a dónde van, cómo llegan y quiénes son sus amistades.
“La fiesta es indispensable para todo ser humano, ya que por naturaleza el hombre es sociable y tiene derecho a divertirse, a convivir con los demás y fortalecer sus vínculos de familia, de amistad, de cultura y de descanso”, aseveró.
El presbítero invitó a revivir el lema de Aguascalientes, de que es la tierra de la gente buena; “sintamos el compromiso de transformar lo perdido, y no sólo sea al calor de la copas”.
CEPCOM Y ELECCIONES. Alvarado Quezada también habló de su participación en la reunión regional de la CEPCOM, con representantes de los responsables de difusión de las diócesis.
Leyó el mensaje que se envió a los candidatos del actual proceso electoral, en el que los invitan a evitar el derroche porque resulta inmoral, cuando se advierte tanta pobreza; así como a que no caigan en la tentación de comprar votos, pues en caso de darse los ciudadanos están obligados a denunciarlos, porque es indigno tanto comprar como vender conciencias.