Por: Adrián Flores

El pasado 15 de diciembre fue aprobada la Ley de Seguridad Interior durante la última jornada del Congreso de la Unión del año en curso. La iniciativa fue acordada con 76 votos a favor, 44 en contra y 3 abstenciones.

La Ley de Seguridad Interior es un conjunto de legislaciones en la que se le da la libertad de realizar tareas de seguridad pública en el país a las Fuerzas Armadas. Más allá de si la militarización en México es la respuesta ante la delincuencia, lo curioso de esta ley se encuentra en que según el artículo 21 constitucional, la seguridad pública concierne enteramente a organizaciones o cuerpos civiles, por lo tanto es función de la Federación, de los Estados, y de los Municipios.
Sin embargo la ley mencionada no se considera anticonstitucional puesto que fue hábilmente llamada de “Seguridad Interior” para evitar meterse en los asuntos de seguridad pública. Mismamente, es de recalcar que el artículo 21 menciona las funciones encargadas a los que profesen la seguridad pública: prevención de delito, investigación y persecución, así como sanciones. Habrá que aclarar que dentro de la controvertida iniciativa se habla de darle ese poder y funciones a las Fuerzas Armadas, como también se habla de patrullaje entre otras cosas.
Entonces, sí, la recién aprobada ley busca darle al ejército la facultad que a los policías concierne. Cabe destacar que esto no es cosa nueva, desde el año 2006 Felipe Calderón ordenó al ejército encargarse del narco en Michoacán, tarea seguida también por Enrique Peña Nieto.
El problema yace en que los militares no tienen un entrenamiento para el resguardo de la paz en México, sino para la protección de él ante fuerzas externas. La preparación es más cruda y no va orientada hacia lo que un policía labora.
Otro hoyo encontrado se postra en la redacción de algunos de sus artículos, dejando libertad a la ambigüedad. Por las deficiencias mencionadas, corporaciones como la ONU y la CNDH han mostrado rechazo hacia esta ley. La CNDH ha reportado, desde el 2006 hasta el 2016, casi 10 mil abusos perpetrados por las Fuerzas Armadas, muchos de ellos considerados de gravedad.
La Ley de Seguridad Interior no sólo pretende ser un cambio radical, más visto para mal que para bien, en el país, sino que por todas sus insuficiencias deja de lado actores tan importantes como la verificación de los derechos humanos.
La delincuencia tiene que ser tratada inmediatamente, la “seguridad interior” o la seguridad pública, necesitan ser bien regularizadas para comenzar de buena manera.

Es inconstitucional: Martín Jáuregui
En entrevista, Jesús Eduardo Martín Jáuregui, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Aguascalientes, expuso su desacuerdo con la reciente iniciativa aprobada haciendo énfasis en lo inconstitucional que es esta misma.
El también abogado, recurre al artículo 129 de la constitución:“En tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”. Haciendo uso también del ya mencionado artículo 21 constitucional en el que se define quienes son los encargados de la seguridad pública, termina de argumentar su antipatía ante tal legislación.
Al cuestionarle si creía que la nueva ley implica tácitamente que los policías son incapaces de contener la delincuencia, respondió que se puede llegar a pensar de esa manera. Pero más allá de la pregunta, sí hay una deficiencia en los policías. De hecho,las fuerzas militares ya han estado interviniendo, a pesar de la constitución, en labores de seguridad pública, respondió Jáuregui.
Comenta que la CEDH está trabajando en un plan de acción inconstitucional en contra de la Ley de Seguridad Interior, puesto que esta supone legitimar en contra de la constitución, y hace caso omiso, o muy abierto, a los derechos humanos.

Apoyo militar da resultados: Martínez Castuera
Por otro lado, Sergio Alberto Martínez Castuera, Secretario de Seguridad Pública del Estado, comenta que no es en sí una deficiencia, sino un apoyo con las Fuerzas Armadas. También hace hincapié en que en Aguascalientes ya se trabajaba de la mano con los militares de manera efectiva, corroborando que en noviembre el índice delictivo bajó. Un claro ejemplo se puede ver en las puertas de la ciudad dónde siempre están presentes los militares para las verificaciones.
También afirma que aunque el entrenamiento de un policía al de un militar es diferente, el adiestramiento en el ejército también lleva una formación humana. Opina que de esta manera habrá una proximidad por parte de las Fuerzas Armadas hacía la ciudadanía, pero que tampoco será tan necesario puesto que Aguascalientes no tiene un nivel tan alto de delincuencia para que sea requeridas.

¡Participa con tu opinión!