A diez días del inicio de las vacaciones decembrinas de educación básica, la directora de servicios educativos del IEA, María de Lourdes Carmona Aguinaga, señaló que a través del Sistema de Alerta Temprana rendirá buenas cuentas al final del ciclo 2017-2018 en materia de deserción, que en primaria se mantiene en un 0.2% y en secundaria asciende a 3.2%.

Indicó que el Sistema de Alerta Temprana comenzó a aplicarse desde el ciclo lectivo anterior, aunque en los pasados meses de septiembre y octubre se aplicaron los diagnósticos sobre las condiciones en que llegaron los estudiantes tras el receso escolar de verano, y los resultados se compartieron entre los directores de las escuelas para diseñar y compartir estrategias con el fin de garantizar mejores niveles de desenvolvimiento académico.

El Consejo Técnico se realizó el pasado 1° de diciembre de este año, el cual tuvo la característica de que se realizó entre escuelas para dar un impulso al aprendizaje entre pares y apoyar a los estudiantes en rezago educativo.

En entrevista con El Heraldo, la funcionaria detalló que el sistema de alerta temprana toma una valoración de las habilidades en lectura, en escritura y en cálculo mental; estudia problemas de convivencia; y previene el rezago y el abandono educativo, ya que identifica a los niños que faltan con frecuencia a clases, así como a aquellos que tienen bajos resultados de aprendizaje.

Comentó que el cierre de Alerta Temprana del ciclo 2016-2017 reveló a escuelas que se quedaron estancadas, pero sin retrocesos; otras sí reportaron avances, y aunque se tienen niveles bajos de deserción en primaria y en secundaria, la autoridad educativa no se conforma de esos resultados, porque si un niño no acude a la escuela, es un retroceso para él.

“Aunque el Sistema de Alerta Temprana que lo aplican los docentes y los directivos de cada una de las escuelas ha permitido identificar e implementar acciones a tiempo”, apuntó.

Mencionó que no existe información real de los niños de primaria que desertan de la escuela, sin embargo, se presume que migran a otros estados y allá se reincorporan a la escuela. En otros casos, es por desinterés o por enfermedad de la madre de familia y ya no puede llevar a sus hijos a la escuela, o por la falta de dinero de los padres para movilizar a sus pequeños a la escuela en transporte público.

“Aquí en el estado se da seguimiento a los niños que se identifican que no acuden a la primaria y se busca que se incorporen, donde se dialoga con los padres de familia”, comentó finalmente.