La paridad de género sigue siendo una falacia; en el ámbito laboral, remunerado, todavía hay casos en que el salario de las mujeres es menor que al de los hombres, en el mismo rango de trabajo. Además, en un 73% realizan trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados en el hogar.

En 1975, coincidiendo con el Año Internacional de la Mujer, las Naciones Unidas acordaron celebrar cada ocho de marzo el Día Internacional de la Mujer, conmemorando la lucha de la mujer para participar en la sociedad en condiciones de igualdad con el hombre.

El INEGI, celebra esta fecha de relevancia mundial con la difusión de datos referidos al trabajo de las mujeres y su contribución al bienestar del hogar y a la economía nacional.

En el 2013 las mujeres tuvieron una participación del 43.8% del personal ocupado en las actividades económicas, de acuerdo con los datos del Censo Económico del 2014. Vistos por sector, es en las actividades en las asociaciones religiosas, los servicios públicos y el comercio donde tienen una participación similar a la de los hombres.

Por entidad federativa, en los estados de Tlaxcala, con el 49.2%, Guerrero con el 49% y Oaxaca con el 48.1%, son donde las mujeres ocuparon mayor porcentaje de los puestos de trabajo; en contraste con Nuevo León, donde sólo ocuparon el 37.7%.

La Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares (CSTNRHM) realiza la medición del trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados, labor que es realizada principalmente por mujeres, lo que permite dimensionar la enorme aportación que este trabajo representa al bienestar del hogar y a la economía nacional, ya que, de otro modo, se tendría que pagar a una persona para que realizara dichas actividades, o bien adquirir los servicios en el mercado.

La actividad a la que las mujeres le destinan la mayor cantidad de horas es la de servicios de “alimentación”, con el 32.2% de su tiempo; sin embargo, la actividad con la que generaron el mayor valor económico corresponde a los servicios de “cuidados y apoyo” a los miembros del hogar.

Las diferencias también se presentan entre las mujeres según las condiciones sociales, pues las mujeres que viven en zonas rurales contribuyeron en promedio per cápita con 56 mil 295 pesos al año en actividades no remuneradas del hogar, mientras que las mujeres que viven en zonas urbanas generaron en promedio el equivalente a 50 mil 726 pesos.

A su vez, las mujeres que reportaron hablar alguna lengua indígena aportaron 59 mil 199 pesos y 51 mil 606 pesos las que no hablan alguna lengua indígena. Por su parte, las mujeres casadas o en unión libre contribuyeron con 66 mil 887 pesos a diferencia de las mujeres solteras con 28 mil 745 pesos, en promedio al año.

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