El Frente Nacional de Productores y Consumidores de Leche acudieron ayer al Congreso del Estado de Aguascalientes para exigir su intervención y subir un punto de acuerdo legislativo para que los productores de leche mexicanos sean excluidos del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, y se acabe de una vez el sometimiento ciudadano que recibe una alimentación fraudulenta.

Hace 23 años, con la entrada en vigor del TLCAN, en México desaparecieron más de 600 mil productores lecheros y ahora la revisión próxima de este acuerdo trilateral pone en riesgo a los 250 mil productores sobrevivientes, quienes han estado trabajando en una absoluta competencia desleal con la masiva importación de productos lácteos, que en un 80% no son leche, advirtió el dirigente nacional de este organismo, Álvaro González Muñoz.

En rueda de prensa, González Muñoz aseveró que la pérdida del poder adquisitivo del litro de leche asciende a 3.71 pesos, en los últimos veinte años, motivo por el cual se recorre a la República Mexicana y Aguascalientes es el quinto estado para solicitar a los Congresos locales para que se sumen a la petición de los productores de leche para que los saquen de las negociaciones del acuerdo comercial.

Álvaro González Muñoz advirtió que los productos lácteos importados traen una pésima calidad y sin duda que están causando importantes problemas de salud en la población consumidora. Existe una comparsa por parte de las autoridades que lo toleran y las empresas que rehidratan esos “alimentos porquería”, dijo.

Se han visitado a los estados de Hidalgo, Querétaro, Guanajuato, Tlaxcala y Aguascalientes, apuntó el presidente del Frente Nacional de Productores y Consumidores de Leche, quien mencionó que en 1994 se importaban 1 mil 600 millones de litros de leche en polvo anuales y ahora ya suman 6 mil 215 millones de litros, que es un 300% más de productos lácteos que continúan desplazando a la producción nacional.

Advirtió que si el gobierno federal no atiende la suplica de los productores de leche se procederá al cierre de fronteras o bien a la quema de todos esos productos lácteos que son nocivos para la salud humana, entre ellos se encuentran las presuntas leches, quesos, yogures, entre otros.

Hoy en día, un litro de leche importado, el más barato cuesta 7.50 pesos, y el gobierno mexicano no hace que la producción de leche nacional valga esa cantidad, y de esa manera se garantice la sana nutrición del pueblo mexicano. Sin embargo se evidencia de manera cotidiana el ingreso masivo de productos lácteos nocivos, provenientes principalmente de Estados Unidos.