CDMX.- Luego del accidente que José Manuel Figueroa sufrió el viernes, durante un jaripeo en Chiapas, el cantante apareció ayer en buen estado de salud, pero preocupado por el bienestar de su caballo.
La caída sucedió en los primeros minutos de la presentación en una cancha de basquetbol, en el municipio de Chenalhó, cuando Figueroa abría el show montado a caballo, pero el animal resbaló ya que el piso estaba hecho de arena sobre asfalto.
“¡Aclaro! No me caí del caballo, nos caímos juntos; todavía no ha nacido el caballo que me tumbe; el día que me tire uno, le pongo un monumento en mi rancho”, dijo José Manuel Figueroa entre risas durante la conferencia que ofreció a su llegada al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
El hijo de Joan Manuel Sebastian descartó presentar cargos contra los organizadores del evento y aclaró, que a pesar de que el caballo “Gardel”, de su propiedad, sufrió heridas, está estable y será atendido por un veterinario para determinar su estado de salud.
“Sí terminé el show y canté lo que tenía que cantar en el escenario, pero el haber terminado sangrando y dolido, me remontó mucho a mi padre y a tantas veces que él, con dolor de huesos y sintiéndose mal, no se bajaba del caballo”, confesó el intérprete de “Rosas y Espinas” y “Sublime Maldición”.
Remarcó que su mayor preocupación está centrada en su caballo, de siete años, pues es su animal favorito y con el que abría cada espectáculo.
“(El caballo) sí se dio un golpe con la herradura. No está grave, es cuestión de atenderlo y cuidarlo. Me afecta mucho porque él es más artista que yo”, dijo el intérprete, que sufrió golpes en el cuello, espalda, brazo y costillas.
Figueroa continuará ofreciendo jaripeos y montando a caballo, luego de realizarse estudios médicos para descartar cualquier problema producto del accidente, y agradeció a su familia, seguidores y compañeros por no dejarlo solo. Sofía Semo/Agencia Reforma.