Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías

Esta semana, como sabemos la gran mayoría, dará inicio el Mundial de Fútbol; sin duda el fútbol tiene un impacto que hará que pasen a segundo término las reformas en México, lo mismo sucederá en Brasil una vez que comiencen los festejos, seguramente las manifestaciones y disturbios por el alza de los servicios y la distribución del gasto público disminuirán.

Desde hace aproximadamente dos meses, en el país amazónico se han realizado manifestaciones y huelgas de varios sectores, no por el hecho de ser sede mundialista, sino por el descontento generalizado de la situación que se vive en aquel país y la falta de sensibilidad de las autoridades brasileñas, las cuales, están más preocupadas por el evento <se erogaron millones en estadios, y se dejó para segundo término temas como educación, salud y empleo> que por la realidad que aqueja a la población.

Al igual que en Brasil, en México las manifestaciones por las reformas estructurales han proliferado, si bien nuestro país no es sede del mundial, no podemos negar la gran cobertura e impacto que dicho evento tiene en la población en general muy por encima de la discusión en las cámaras; razón por la cual el análisis y discusión de las reformas estructurales no tendrán la atención social que ameritan.

Es cierto que las reformas y periodos para su discusión no deben detenerse por eventos como el fútbol, mucho menos depender de estos, pero no podemos negar que el hecho de haber empatado los periodos, hará que los legisladores lleven a cabo sus consensos sin la cobertura que los temas ameritan, lo cual sin duda genera sospechas y sobre todo desconfianza sobre el actuar de los representantes populares, ¿será que nos anotarán un gol mientras vemos los partidos de México?, ¿o buscan simplemente “agilizar” el trabajo legislativo por la importancia y necesidad de las reformas?.

La decisión de empatar la discusión de las reformas con el mundial, no es acertada desde ningún punto de vista.

En primer término, como lo comenté, la decisión propicia que exista la sospecha que de manera dolosa el calendario fue empatado para distraer a la sociedad y así evitar posibles manifestaciones.

Por otro lado, existe la sensación de que los legisladores <principalmente los de oposición> aprobaron el calendario, para no tener los reflectores encima y poder llevar a cabo consensos “en lo obscurito” sin tener la presión mediática y social encima de ellos.

Por último, me pregunto ¿si el haber prorrogado la discusión de tan importantes reformas 22 días más, hubiera afectado de manera significativa la transformación del país? Si lo que nuestros legisladores querían era que las reformas se aprobaran, creo que lo lograrán, sin embargo, no con el consenso social que las mismas requieren.

Las reformas, sin duda son necesarias para la transformación del país, pero creo que temas tan importantes como el energético y las telecomunicaciones, requieren que sean discutidos con la cobertura debida y no en la opacidad; es por ello, que resulta lamentable que el periodo de discusión se realice durante el mundial, puesto que pudiéndose haber prorrogado algunos días para discutirse con la debida seriedad, con la cobertura necesaria y con la atención que los temas apremian, se prefirió modificar el calendario para empatarlo con los partidos de la primera ronda del mundial a sabiendas que la sociedad tendría los ojos en la televisión, y no precisamente en el Canal del Congreso.

Podríamos debatir sin llegar a ningún lado sobre la importancia de dichas reformas por encima del fútbol, sin embargo, la realidad es que la población estará más enfocada en no perderse los partidos de México, que en atender a la discusión de las leyes secundarias, y al parecer nuestros legisladores también prefirieron darle mayor relevancia a dicho evento, evidentemente, no son conscientes de que mientras mayores consensos existan entre sociedad y gobierno, mayor legitimidad se tendrá, y el proceso de implementación de las reformas se dará con mayor facilidad.

Esperemos que a México le vaya muy bien en la competición mundialista, pero sobre todo, que le vaya mejor en la transformación del país.

Quiero agradecer a todos los que amablemente leen mi columna. Los espero una vez más el próximo miércoles.