Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

La Normal de Cañada Honda siempre ha presentado retos tanto para las autoridades educativas como para los catedráticos de la Institución. No hace mucho, un ameritado maestro y funcionario diseñó un proyecto con el objeto de que las alumnas, de esta Normal, egresaran como las mejores maestras de Aguascalientes.
El proyecto se presentó a las alumnas y a los catedráticos; ambas partes aceptaron y se comprometieron a ponerlo en marcha. Convertido el proyecto en Plan de Formación Docente, éste se desarrolló en los siguientes términos: 97 alumnas, del último grado de estudios, atendieron las escuelas primarias de las 18 localidades circunvecinas a la Normal durante todo el ciclo escolar, desde la inscripción de niños hasta la entrega de boletas y certificados a los alumnos al concluir el año lectivo. Para ello, a maestros y directores que laboraban en esas escuelas primarias se les reubicó en otras de su preferencia; quedando todos reasignados en escuelas de la Ciudad Capital. Liberadas las escuelas primarias del Plan, las estudiantes de Cañada Honda se instalaron en ellas: cada alumna escogió el grado a atender y la dirección del plantel fue rotativa, una alumna se hacía cargo de ella por un mes, con la finalidad de que adquirieran experiencia en la conducción de un plantel. Todas vivían en las comunidades, donde estaban establecidas las escuelas, de lunes a viernes; familias de las localidades les brindaban alojo y comida sin costo alguno. Por las mañanas, las normalistas trabajaban en las escuelas atendiendo a los niños y por las tardes realizaban labores sociales: limpieza en las calles, embellecimiento en fachadas de las casas, higiene en los hogares, eventos culturales, deportivos y recreativos, con la participación de los habitantes de las comunidades. Los catedráticos de la Normal, constantemente visitaban a las alumnas-maestras en las primarias con el fin de orientarlas, en el terreno de los hechos, sobre cómo aplicar los aspectos técnico-pedagógicos y para disipar dudas, de las muchachas, sobre la práctica docente. El Director de la Normal supervisaba, permanentemente, las escuelas primarias del Plan con el fin de que todo se llevara a cabo conforme lo diseñado. Los viernes, por la tarde, el autobús de la Normal pasaba por las alumnas-maestras a cada una de las comunidades, para concentrarlas en la Normal, donde permanecían los sábados y domingos, y los lunes por la mañana, nuevamente, el autobús las trasladaba a las comunidades.
Compromisos de las autoridades educativas y del Gobierno del Estado con las alumnas de la Normal de Cañada Honda que desarrollaron el Plan de Formación Docente: entregarles en efectivo, a cada una de ellas, el importe mensual del presupuesto de sus alimentos; asegurarles alojo y alimentos, sin costo, en las comunidades de su adscripción; dotarles recursos y materiales educativos necesarios para su trabajo pedagógico; otorgarles, adicionalmente, una beca de 200 pesos mensuales; respetarles todos los derechos y beneficios como estudiantes normalistas; garantizarles su titulación por la prestación del servicio educativo y social como maestras rurales y asignarles 25 plazas a las estudiantes-maestras cuyos alumnos obtuvieran las más altas calificaciones en una evaluación que las autoridades educativas aplicarían al finalizar el ciclo escolar. Todo se cumplió satisfactoriamente. El Plan se desarrolló durante tres años lectivos.
Con el desarrollo de este Plan, de la Normal de Cañada Honda egresaron las mejores maestras de Aguascalientes, al formarse en el terreno de los hechos. Durante estos años no hubo marchas ni mítines en las calles de la Ciudad, ni violencia escolar; pues las alumnas del último grado estaban en las comunidades educando a los niños y ocupadas organizando a los habitantes de las comunidades en labores sociales, cívicas y deportivas; mientras las estudiantes de los primeros grados se preparaban, intensamente, para hacer una buena labor educativa cuando les tocara ir a las escuelas primarias a desempeñarse como maestras rurales. El maestro que diseñó el proyecto decía: “¡En el mundo no hay imposibles”.