El pasado 21 de febrero de 2017 se celebró la LXI Sesión Ordinaria del Consejo Político Nacional por parte del Partido Revolucionario Institucional, me permito introducir dicho acontecimiento como parteaguas de mis reflexiones tras escuchar el mensaje del Dr. Enrique Ochoa Reza. Todo esto, aunado obviamente a los últimos acontecimientos políticos de índole internacional, nacional y local.

Como ya hemos mencionado anteriormente en esta columna, nos encontramos en vísperas al comienzo del proceso electoral 2017 que tendrán como principal atractivo la elección de gubernaturas en Coahuila, Nayarit y el Estado de México, mismos que marcarán la antesala del proceso de renovación del poder legislativo federal y la tan anhelada presidencia de la República.

El escenario que al momento se dibuja según las principales casas encuestadoras del país, nos arroja una tendencia que favorece al hasta ahora aspirante por parte de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador. Observando con ello como esa constante de candidatos con perfiles radicales que comenzó con Donald Trump, se consolida en todos los rincones del mundo y se expande de tal manera que tenemos a Marine Le Pen contendiendo en Francia y a Geert Wilders en Holanda.

Mientras tanto en el Partido Acción Nacional continúan las pugnas al interno por la popularidad entre su dirigente nacional, el ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, y un par de perfiles más. Contrario a lo que sucede en el Revolucionario Institucional, donde se asegura que ningún interesado (Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray Caso, Manlio Fabio Beltrones, José Antonio Meade o cualquier otro) puede sentirse aspirante hasta en tanto no transcurran las elecciones de junio próximo.

Estas apasionadas jornadas, deberán de conducir a que el mejor perfil sea presentado por cada partido político como opción para el electorado; sin embargo, a un año y unos cuantos meses, me permito identificar que uno de los grandes retos a los que se enfrenta el Estado como tal, es el funcionamiento y el fortalecimiento de las Instituciones. La crisis de legitimidad de los propios partidos y también de los políticos, exhibe que nuestras instituciones serán puestas a prueba. Riesgo generado ante la irresponsabilidad enorme de quienes han pretendido y pretenden hacer política con las instituciones olvidando por completo sus principios y anteponiendo sus intereses personales.

El descontento es generalizado, faltan liderazgos efectivos, perfiles con credibilidad y sobre todo con mucha capacidad. Los partidos políticos en Aguascalientes tendrán cerca de un año para lograr la difícil tarea de seleccionar un mínimo de 50 cuadros que ocupen las candidaturas propietarias y suplentes en la renovación del nuestro Congreso, así como las curules en San Lázaro y los escaños en la máxima casa legislativa del país.

Ergo, hay mucho por hacer en estos meses… la tarea es compleja pero no imposible.

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