El consumo de bebidas adicionadas con cafeína se ha hecho muy popular, especialmente entre los jóvenes; acostumbran tomarlas tanto solas, como mezcladas con bebidas alcohólicas.
Estas bebidas se caracterizan por ofrecer al consumidor una revitalización o recarga de energía, ya que están formuladas a base de cafeína y taurina.
De acuerdo con diversos productores, estas bebidas fueron creadas para “incrementar la resistencia física, proveer reacciones más veloces y mayor concentración, aumentar el estado de alerta mental (evitar el sueño), proporcionar sensación de bienestar, estimular el metabolismo y ayudar a eliminar sustancias nocivas para el cuerpo”; sin embargo, no hay tales.
Originalmente, este tipo de productos se diseñó pensando en una población muy específica: las personas que, por sus diversas actividades, requerían pasar en vela las noches, sin embargo, su consumo se popularizó entre los adolescentes y los adultos jóvenes.
La mayoría de las llamadas bebidas energéticas tienen un aporte significativo de carbohidratos, además, en la mayoría de las marcas, tienen como ingredientes básicos las siguientes sustancias: taurina, guaraná, cafeína, ginseng y tiamina.
Por esta razón, para la autoridad de salud, el término más adecuado para este tipo de bebidas sería bebidas estimulantes más que energizantes, ya que a pesar de que puedan proveer carbohidratos, la composición de muchas de éstas tienen más acción farmacológica de tipo estimulante.
El Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios, en su artículo 101, fracción II Bis establece que las bebidas adicionadas con cafeína son aquellas que contienen más de 20 mg de cafeína por 100 ml de producto. La NOM-218-SSA1-2011 Productos y Servicios, dice que pueden ser bebidas saborizadas no alcohólicas, sus congelados, productos concentrados para prepararlas y bebidas adicionadas con cafeína.
Las bebidas adicionadas con cafeína no deben contener más de 33 mg de cafeína/100 ml de producto, y precisa que la definición de bebidas adicionadas con cafeína no incluye al café, los sucedáneos del café, el té o las infusiones de hierbas.
La NOM antes citada también establece, como requisito, que las bebidas adicionadas con cafeína, deben incluir en su etiquetado una leyenda donde indiquen la cantidad de producto que se puede consumir al día, la cual dependerá de la concentración de cafeína que contenga, acotando que en ningún caso se debe exceder de 165 mg de cafeína por día por el consumo de bebidas adicionadas con cafeína. Además, se debe incluir otra leyenda donde se indique que no se recomienda el consumo de estos productos por niños menores de 12 años, mujeres embarazadas o lactando, personas sensibles a la cafeína, ni la mezcla con bebidas alcohólicas.
El abuso en el consumo de este producto puede ocasionar severos daños a la salud, aunque lo más cuestionable es que lo consuman delante de los papás y que a éstos parezca no importarles los riesgos.

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