RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El lunes pasado el diario El Universal publicó la encuesta nacional realizada por Buendía & Laredo en donde se marca una tendencia muy por encima del resto de precandidatos a la presidencia de la república a favor de Andrés Manuel López Obrador, le sigue Ricardo Anaya y en tercer lugar José Antonio Meade. Los candidatos independientes Margarita Zavala y Jaime Rodríguez “El Bronco” están hasta debajo de las preferencias, con 4 y 2 % respectivamente, nada que ver con los otros tres que ya están consolidados al amparo de coaliciones rumbo a  las elecciones presidenciales.

“El precandidato presidencial del PRI, José Antonio Meade está en constante ascenso en las preferencias electorales”. Esto dice su coordinador de campaña Aurelio Nuño y el vocero del aspirante del PRI, PV y Partido Nueva Alianza, Javier Lozano dijo que la encuesta publicada por El Universal sobre las preferencias electorales no coincide con la realidad pues el aspirante priísta es el más preparado.

Esta encuesta produjo en el Partido Revolucionario Institucional el efecto del clima que estábamos padeciendo hace unos días: “un balde de agua helada”, porque coincide precisamente con el momento en que se supone que la pre campaña está dando un viraje. Una encuesta ya sabemos que no es la palabra divina, ya sabemos que las encuestas en sus mejores momentos pueden reflejar una circunstancia, una situación de ese día, alguien las ha llamado retratos del momento, pero este retrato, si está tomado con la seriedad con la que siempre ésta casa encuestadora hace las cosas, debería servir no para denostar a los encuestadores sino para usarla como una especie de llamada de atención dentro de esto que tiene el PRI que se llama “cuarto de guerra”, que es un “cuarto de guerra” tan caótico que la única seguridad que hay dentro de ese “cuarto de guerra” es que si siguen así van a perder la guerra. Porque están agarrando de dulce, de chile y de manteca, a gente que estuvo en el PAN, a gente que no saben, a gente que ya probaron que no saben, gente que quiere decir algo y después no lo dice, que llaman por teléfono y ofrecen información, después se les olvida, en fin. Hay una gran confusión en la estructura de organización del “cuarto de guerra” de Meade. Y creo que esa circunstancia contrasta mucho con el trabajo ordenado y permanentemente exitoso en el avance de las posiciones que MORENA ha tenido.

MORENA se está convirtiendo en un fenómeno político que ya los teóricos de la comunicación política, como el Maestro José Antonio Crespo y todas estas personas que estudian en las universidades este tipo de cosas, lo están observando. Un partido que no existía y que de pronto en menos de cinco años, de la nada se lleva primero la Ciudad de México y después empieza a ganar terreno en otros lugares de la república y ahora está tirándole piedras al tejado de la presidencia de la república. En lo personal no sé si van a ganar o no. No sé si esta encuesta es bíblicamente admitible o no. Pero lo que sí sé es que de acuerdo con esta medición, todas las variables ahí analizadas favorecen a uno y desfavorecen a otro. Y en medio está Ricardo Anaya con posibilidades de crecimiento, vamos a ver qué es lo que hace para crecer, pero está quedando el PRI notoriamente rezagado y es muy peligroso para el PRI que aquí haya un 32 por ciento contra un 16 por ciento a favor de MORENA, ¡2 a 1!. Esto cuando la campaña enfrenta la etapa pre, después viene la pausa y luego arranca la recta final. ¿Qué es lo que tiene que hacer el PRI frente a estas encuestas? Creo que lo que tendría que hacer sería estudiarlas y asumir con una cierta humildad analítica que esto puede ser cierto para ellos. ¿Qué van a hacer si esto es cierto? ¿Van a decir que no es cierto? Está bien, es una forma de enfrentar la realidad. La otra forma es asumir que si es cierto, sin concederlo de manera absoluta, asumir y decir: “supongamos que sobre esta base tenemos que trabajar y dar un viraje para esta campaña”, porque no es esta la única encuesta que va a decir lo mismo, las siguientes tendrán una variación más o menos relativa, pero finalmente las encuestas no ganan elecciones, pero las encuestas siembran percepciones. Yo tengo un método de encuesta muy importante y muy barato y lo práctico de vez en cuando cuándo abordo un taxi o en algunas reuniones con compañeros o amigos al preguntarles su opinión sobre sus preferencias y sobre el rechazo a algún Partido o candidato, y muchas de las cosas que he escuchado ahí se parecen a ésta encuesta, otras no, pero algunas sí se parecen. Por ello yo creo que esta encuesta debe ser como toques de clarín, que les avisen a los operadores de José Antonio Meade que algo no está funcionando, porque nada más vea usted, ni siquiera en el punto del conocimiento de la persona se ha avanzado con la velocidad que se creía. No es posible competir contra Andrés Manuel que tiene 16 años en campaña. El tipo está hasta en la sopa. Está en todos lados pues tiene ya mucho en campaña. Pero que no conozcan al pre candidato es el principio de que no deben confiarse. ¿Qué están haciendo para exponer los méritos y los positivos de Meade? No es posible pasar por alto lo que dice la encuesta: J. Antonio Meade cuenta con 19% de opiniones positivas y 24 % de opiniones negativas. ¿Por qué tiene las positivas? Seguramente por su historia personal. ¿Por qué tiene las negativas? Posiblemente por su filiación partidista, aunque no esté afiliado está cobijado por el PRI, y con ello está cargando los pecados que no cometió. ¿Cómo van a romper ese absurdo de ser y no ser, de estar y no estar, sin parecer sin tener el ADN? ¿Cómo lo van a romper? Si no lo rompen, por desgracia para ellos, algunas de estas cosas se pueden convertir en la verdad. Que esta encuesta la guarden y que la comparen con el resultado electoral a ver si Jorge Buendía y esta casa encuestadora se equivocaron o no. Que la guarden, no falta mucho.

Observando las diferentes encuestas y los comportamientos, estamos ya casi terminando el proceso de las pre campañas, para luego empezar las campañas presidenciales a partir del 30 de marzo ya con los independientes que logren la calificación y de todos los demás cargos de elección popular.

Y aquí me gustaría dar una definición sobre este método de análisis de la realidad política en la que se han convertido desde hace algunos años las encuestas, que son una herramienta reciente en la vida pública mexicana. Diría que las encuestas han ido evolucionando y utilizándose conforme se ha ido abriendo el espectro de participación política. Las encuestas vienen siendo en la vida política mexicana una parte de esta modernización democrática que va muy afín también con el desarrollo de un mecanismo electoral autónomo, como el instituto que ahora organiza las elecciones, y en ese sentido creo que todavía los mexicanos no entendemos bien para qué son las encuestas, ¿Qué son?, ¿Que significan?, ¿Cuánto valen?, ¿Cuanto pesan? Por eso hemos visto medios que traicionan su propia vocación y comienzan a convertir las encuestas en noticias. ¿Qué son hoy las encuestas para nosotros? Son herramientas de análisis de una circunstancia política o son herramientas de combate entre partidos hasta el día de hoy; falta lo que venga después de estas intercampañas.

Hoy las encuestas están sirviendo para todo menos para lo que deberían de servir, que serían que quienes las mandan hacer las utilicen como resultado de laboratorio en que le midieron la glucosa, ¿Estoy propenso a la diabetes o no? ¿Tengo alto el colesterol o no? ¿Qué me está pasando en el desarrollo de mi campaña? Creo que se debería llevar al punto de que las encuestas por encargo no se publiquen, como no publica un señor sus análisis sanguíneos. Los que mandan hacer encuestas las deben hacer para ver cómo va su candidato y deberán hacerlas con honestidad, pero no las deben mandar hacer con el señalamiento directo de que les hagan las encuestas para que su candidato vaya ganando. Es muy fácil truquear preguntas y truquear respuestas. En el mundo hay tres clases de cosas peligrosas. Una, las mentiras. Dos, las grandes mentiras y tres, las estadísticas. ¿Y el ciudadano en donde está?  El ciudadano estará en las urnas. Ahí esa es la última y la única encuesta que vale: la urna.