Conforme pasan los días en la actual administración federal, vivimos todo tipo de acontecimientos. Pasamos de máximos históricos en la aceptación del titular del Ejecutivo, hasta caídas abruptas de seis puntos mensuales en su aprobación. Pasamos de tener las mejores calificaciones crediticias hasta ser expuestos y vulnerables a una posible baja de la misma. Pasamos a ser un país que no sabe controlar al crimen organizado.

Y lo que el abajo firmante considera más importante: Pasamos de ser “un país con gran atractivo al capital extranjero” a “uno más del montón”. Indaguemos al respecto.

Hace algunos cuantos días, la consultora AT Kearney publicó, como cada año, el Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa 2019. Este indicador es construido a través de una serie de encuestas a ejecutivos de alto nivel y líderes regionales y de negocios de los 27 países con mayor atracción de IED. El índice ubica a los países en una escala de 0 a 3, basado en su capacidad de atraer capital extranjero a su territorio.

El año anterior, México logro obtener la puntuación de 1.47. Esto lo posicionaba como el lugar 17 de los 25 países que integran la lista –para estar en contexto, el primer lugar fue Estados Unidos con 2.09.

Para el 2019, México cayó 8 lugares. Esto lo posicionó en la última posición del listado. La cancelación del NAICM en Texcoco, la reducción de las expectativas de crecimiento económico, revocación de proyectos de privatización en sectores clave (energético), reducción de la perspectiva de la deuda soberana del país; son sólo algunos de los factores que influyeron en que los inversionistas, vean con menor atractivo a nuestro país.

A pesar de esto, el gobierno federal muestra, como es costumbre, cierta minusvalía a los datos arrojados por esta consultoría global, especialista en la materia. La justificación de dicha acción, está basada en los datos preliminares sobre la IED en el primer trimestre del año, publicados por la Secretaría de Economía.

Para los primeros tres meses del 2019, nuestro país captó 10 mil 161 millones de dólares en capital extranjero. Esto representa un siete por ciento más, que las cifras definitivas del mismo periodo del año anterior. Al igual que los últimos años, Estados Unidos lideró el interés por invertir en México, al concentrar el 43% del total; seguidos por España (13.8%) y Bélgica (6.9%).

De igual forma, vemos como este monto se concentró principalmente en el sur-sureste del país. Esta región creció su atractivo para los inversionistas en un 54%, posicionándola como el nuevo eje para el crecimiento económico del país. Esto viene a colación, gracias a las manifestaciones del gobierno de invertir en esta zona.

Lo negativo. La que había sido la joya de los sexenios pasados, se desplomó en un 81%. La región del Bajío, solo logro captar la módica, para sus estándares acostumbrados, cantidad de 304 millones de dólares. De igual forma, se esperaba que la frontera del norte, acaudalara grandes sumas de IED, derivado de la zona libre que se decretó a principios de año. Sin embargo, ni la reducción del IVA e ISR, lograron evitar que su captación cayera en 40%.

En términos generales, bien los datos del primer trimestre. A pesar de esto, hay que buscar equilibrar el destino de las inversiones. Si bien es cierto que un incremento en la productividad del sur-sureste del país, ayudaría a las condiciones económicas de todo el país; tampoco la mejor vía es desmantelar al resto del país y en particular a una de las zonas que más ha impulsado a el mismo en años anteriores: nuestra zona.

La contradicción comienza al querer pararse el cuello con números que se vienen arrastrando de trimestres anteriores. ¿Es realmente posible, concretar inversiones de esta magnitud en tan solo tres meses? Es muy complejo. Así como existe una justificación del Gobierno Federal en las cifras negativas, argumentando que el “país les fue dejado un desastre”; ¿Por qué no reconocer lo mismo cuando las cifras son positivas?

La caída del apetito de los inversionistas por destinar sus capitales a nuestro país, son consecuencias totalmente atribuibles a esta administración federal, gracias a las pésimas decisiones que previamente hemos mencionado. Ni más, ni menos.

Casi seis meses de administración y un gran número de reveses, por el lado que se vea, son factores ineludibles de que las cosas no se están haciendo de la manera adecuada. Aún estamos a tiempo de redireccionar el barco, ya que como lo dijo el filósofo prusiano de la Ilustración, Immanuel Kant: “El sabio puede cambiar de opinión, el necio, nunca”.

Referencias:

Recuperado de: https://es.theglobaleconomy.com/rankings/fdi_confidence_index/(2019). The Global Economy

Recuperado de: https://datos.gob.mx/busca/dataset/informacion-estadistica-de-la-inversion-extranjera-directa/resource/8197dbca-a126-4d2a-b69c-85adf14fabaf(2019). Secretaría de Economía. Gobierno Federal.

@GmrMunoz